Durmió en el piso y comió de menos en el CeNARD: la confesión de una exLeona sanjuanina
Cecilia del Carril ganó todo con Las Leonas, pero en el CeNARD dormía en el piso y comía de menos antes de los exámenes físicos. La sanjuanina contó cómo lo vivió y qué cambió cuando Aymar alzó la voz.
Cecilia del Carril integró planteles históricos del hockey argentino, pero su carrera estuvo marcada por lesiones y por condiciones de concentración que hoy cuenta sin filtro. La exdelantera sanjuanina repasó su paso por Las Leonas en diálogo con No Toqués Nada, el ciclo que va los martes y jueves de 19 a 20 por Canal 13.
Los logros que la pusieron en la élite
En lo estrictamente deportivo, Del Carril formó parte de seleccionados que dejaron huella. En 2001 fue subcampeona del Mundial Junior disputado en Buenos Aires: en esa final contra Corea del Sur marcó dos goles y el equipo cayó recién en los penales.
Dos años después llegó uno de sus grandes hitos. En los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003 se colgó la medalla de oro con el plantel que compartió con Luciana Aymar y que dirigía Sergio "Cachito" Vigil.
El costado menos conocido: pulgas, piso y comida escasa
Detrás de esos títulos hubo una rutina que exigía sacrificios diarios. Durante las concentraciones en el CeNARD, la sanjuanina y sus compañeras del interior padecieron alojamientos en mal estado. Según relató, dormían en el piso por la falta de ventilación, convivían con pulgas en las habitaciones y recibían porciones de comida muy reducidas justo antes de rendir los exámenes físicos.
El panorama empezó a cambiar cuando la propia Aymar elevó el reclamo ante la Confederación Argentina de Hockey.
Viajes, rodilla y la ausencia en Atenas
A las deficiencias edilicias se sumaba el desgaste de la logística. Del Carril debía viajar cada semana en auto hasta Mendoza para tomar los vuelos rumbo a Buenos Aires, lo que le sumaba un cansancio constante entre las prácticas del seleccionado y sus obligaciones en el club.
El golpe más duro llegó a fines de 2003: la ruptura de los ligamentos cruzados de una de sus rodillas. La lesión la llevó al quirófano y la dejó afuera de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, cita a la que la Argentina arribaba como gran candidata.
La exdelantera también se animó a hablar de sus dudas de aquella época. Pese a su nivel técnico, admitió que le costaba confiar en sus propias condiciones cuando jugaba en Buenos Aires frente a figuras con más peso mediático dentro del plantel.
Presente: hockey, gimnasio y familia
Hoy, a los 45 años, Del Carril sigue ligada a la actividad: juega en la Intermedia de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) en el torneo de Mendoza, entrena tres veces por semana y complementa con rutinas de gimnasio, siempre acomodando el deporte a su vida familiar.