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Qué pasará con la inflación en el arranque del año, según una reconocida consultora

Las primeras medidas del Gobierno, como la devaluación del tipo de cambio, la firma del DNU y la presentación de un proyecto de ley ómnibus en el Congreso, con el fin de estabilizar la economía, se enmarcan en torno a una situación donde el precio del dólar prácticamente converge en los $1.000 y la inflación se ubica en niveles superiores al 25% mensual.

Bajo este escenario, los analistas proyectan que durante enero y febrero la inflación se posicionará en torno a la cifra que marcó diciembre, donde se esperan fuertes subas de precios. Hecho que puede incidir en la cotización del dólar.

“Hay que analizar cómo será el aumento de precios: para el éxito de la estabilización deberíamos ver una reducción fuerte de las variaciones mensuales en los meses de febrero, marzo y abril; si no ocurriera, veremos una nueva devaluación para esos meses, afectando la dinámica. Y hay que analizar cómo evolucionará la actividad económica después de un primer trimestre recesivo”, resumen desde la consultora LCG, fundada por el economista Martín Lousteau.

Al respecto, estos expertos agregan que, por el momento, las subas de las últimas semanas de los precios muestran que la inflación “sigue corriendo rápido”.

“Nuestro relevamiento de precios de alimentos cerró diciembre con una suba promedio del 27% mensual, con todos los productos ajustando, al menos, dos veces al mes. La aceleración respondió al levantamiento de los programas de controles de precios, a la liberación de precios congelados como los de combustibles, con efectos de segunda vuelta. Y también al sinceramiento del dólar oficial, con impacto principalmente sobre importaciones sobre las que recayó también la suba de las alícuotas del Impuesto País, debido a que el dólar importador tuvo un alza de 120% en el mes”, agregan desde LCG.

Inflación y precio de dólar en verano

El problema que se le suma a estos altos niveles de inflación es que aun restan por “sincerarse” muchos otros precios que también estaban atrasados, como la de servicios públicos, donde se espera que las tarifas de gas y electricidad subirán un mínimo de 200% a partir de febrero, hecho que impactará en los hogares de menores ingresos, que todavía estaban subsidiados en sus consumos.

La inflación tan alta de los últimos meses se aceleró en diciembre por la devaluación oficial.

La inflación tan alta de los últimos meses se aceleró en diciembre por la devaluación oficial, y economistas creen que seguirá en verano.

A ello se le suma las prepagas, que anunciaron aumentos del 40% a partir del corriente mes, y las subas de los costos producto de la devaluación del tipo de cambio oficial.

“El escenario de una inflación rozando el 30% mensual en diciembre podría tomarse como base también para enero y febrero. Para adelante, quedará ver la pericia del Gobierno para lograr moderar la escalada una vez realizada la corrección de los precios que estaba pendiente”, resumen los economistas de LCG.

En este contexto, estos analistas subrayan que el Gobierno avanzó en el relajamiento de la política monetaria, con la comunicación del Banco Central de recortar la tasa de referencia desde el 133% al 100% de tasa nominal anual (TNA) para los Pases a un día, que representa alrededor de 8,7% mensual. Y también decidió ajustar a la baja la tasa de los plazos fijos al 110% anual, que significa un 9,6% mensual.

“En ambos casos, son rendimientos que se ubican por debajo de la dinámica de precios, liberando saldos que podrían volcarse al financiamiento directo al Tesoro, a la compra de bienes (más inflación), a la compra de dólares paralelos (más brecha)”, resumen los expertos.

Medidas bajo la lupa

Lo que se plantean desde LCG, es que el reemplazo de deuda del BCRA (Leliqs y Pases pasivos) por deuda del Tesoro “no implicará grandes cambios en términos de política monetaria, pero introduce ruidos innecesarios sobre el sistema financiero, al habilitar un incremento de la exposición de los bancos al sector público”.

Al respecto, explican: “Es que el riesgo asociado al Tesoro se percibe mayor que al Banco Central. Quizás, como positivo, pueda resaltarse la intención de recomprar deuda en poder del BCRA con el dinero producido de la licitación restando pesos excedentes, aunque por el momento se trata sólo de montos menores”.

En resumidas cuentas, la lupa de los economistas se posa sobre los distintos recortes de gastos anunciados por el Gobierno y cuál puede ser el impacto en la inflación.

“Entendemos que difícilmente el ajuste fiscal resulte una condición suficiente para garantizar la estabilidad de los precios. En un régimen de alta inflación como el que actualmente cursa nuestra economía, serían deseables también políticas que ayuden a coordinar expectativas, desanudando esquemas de indexación explícitos e implícitos”, destacan desde LCG.

Para finalizar: “Si bien la estabilización propiamente dicha debería comenzar durante el segundo trimestre, el Gobierno no consideró ninguna política de ingresos para moderar los efectos inflacionarios que surgieron de la corrección de precios relativos. Así, se elevan los riesgos de que se activen y potencien mecanismos indexatorios que podrían ser difíciles de atenuar sólo con el marco recesivo que los ajustes macro generarán en los próximos meses. Estaremos monitoreando la dinámica conjunta de estas variables”.

Fuente: iprofesional.com

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