El 21% de los jóvenes ya le pregunta a la IA a quién votar: la advertencia de una especialista santiagueña

El 21% de los jóvenes ya consulta a la IA para decidir su voto, según el informe que encendió el debate. Una especialista santiagueña marcó el límite que nadie quiere cruzar y el riesgo que empieza en el aula.

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El 21% de los jóvenes ya le pregunta a la IA a quién votar: la advertencia de una especialista santiagueña
El 21% de los jóvenes ya le pregunta a la IA a quién votar: la advertencia de una especialista santiagueña

La inteligencia artificial dejó de ser una curiosidad tecnológica para meterse en decisiones cotidianas, incluso en las más delicadas. Según un informe presentado en el programa Libertad de Opinión (Canal 7), un 21% de los jóvenes admitió haber consultado a la IA sobre su voto. El dato encendió las alarmas y fue el punto de partida de una entrevista en Radio Panorama con la ingeniera María de los Ángeles Zárate, especialista en Gobierno Digital y docente de la Maestría en Administración Pública.

Para Zárate, la cifra no se explica sola: hay que mirarla según la generación y el vínculo que cada una construyó con la tecnología. “No es lo mismo quienes se criaron en la era analógica que los nativos digitales, que pueden no tener una capacidad crítica desarrollada frente a lo que responde una inteligencia artificial”, planteó.

La especialista insistió en un punto clave: los sistemas de IA no piensan, responden con información con la que fueron entrenados. Esa base puede incluir datos equivocados, viejos o sesgados, y el usuario muchas veces lo ignora.

El riesgo que preocupa: la capacidad de análisis

Zárate fue contundente al describir qué pasa cuando la herramienta reemplaza el esfuerzo propio. “Lo que no se usa, se atrofia. Si un niño usa inteligencia artificial para el desarrollo de sus tareas, puede perder capacidad cognitiva y de análisis crítico. Y ahí aparece la pregunta: ¿quiénes somos responsables?”, advirtió.

La docente no se queda solo en la alarma. También reclama reglas claras para que el desarrollo de la IA no quede exclusivamente en manos de las empresas que la manejan. “Se plantea la necesidad de regular y no dejar en manos de empresas privadas que manejan la tecnología la autorregulación de la misma. Es necesario que los Estados se comprometan”, señaló.

Como referencia, mencionó que la Unión Europea tiene uno de los marcos regulatorios más avanzados, con normas más robustas que las de otros países. Y sumó un reclamo por la transparencia de los algoritmos: “Hoy hablamos de algoritmos como si habláramos de papas fritas, y no sabemos qué son ni qué hay detrás de lo que la inteligencia artificial nos responde”.

“No hay que demonizar la IA”

Lejos de una mirada apocalíptica, Zárate remarcó que la inteligencia artificial también abre oportunidades. “Es una herramienta potente bien usada”, sostuvo, y contó que actualmente trabaja junto a docentes de Enfermería en simulaciones con IA.

En ese sentido, aclaró que la tecnología no decide por sí sola: “La inteligencia artificial no es autónoma, no es que ve y decide. La decisión sigue estando en la persona. Otorga datos y el profesional decide cómo ejercer”.

Esa distinción le sirve para marcar otro límite, el de las políticas públicas: “No podemos definir políticas públicas o dejar que la inteligencia artificial las defina cuando los beneficiarios son personas”.

Usos éticos y el rol de las personas

La especialista subrayó que el crecimiento de la IA tiene que ir acompañado de una mirada ética. “La inteligencia artificial es una muy buena herramienta, pero la tenemos que aprender a usar de manera ética, algo que no debemos perder”, afirmó.

Como ejemplo positivo, destacó proyectos de alumnos del Instituto Tecnológico de Santiago del Estero (ITSE), que aplican IA en ámbitos públicos y privados para mejorar servicios y soluciones para la ciudadanía. “Es impresionante que tengamos personas que la usan para mejorar la vida de otros y, de pronto, también tengamos a gente que la utiliza para la guerra”, contrastó.

También mencionó la encíclica papal “Magnífica Humanitas”, publicada el pasado 25 de mayo, que incluye apartados específicos sobre la protección del ser humano frente al avance tecnológico. Para Zárate, ese documento puede funcionar como guía: “No nos olvidemos que en el medio estamos las personas”.

Por último, advirtió que todavía se conoce muy poco sobre el alcance real de esta tecnología. “Nosotros sabemos un 30% de hasta dónde ha llegado porque es una herramienta manejada por los tecnomagnates, donde la mayoría de las empresas están en Estados Unidos. Europa hace lo que puede y China avanzó mucho en el tema”, explicó.

Y cerró con una idea que resume su postura: “La IA debe dar el abanico de posibilidades y debemos ser nosotros quienes podamos decidir”.

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