El 34% de los jóvenes pobres no estudia ni trabaja: el informe de la UCA que expone la brecha social
La UCA reveló que el 34,2% de los jóvenes de hogares muy pobres no estudia ni trabaja, contra el 8,3% del estrato medio alto. ¿Qué otros datos expone el informe?
Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) revela que uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja, pero la cifra trepa al 34,2% entre los sectores más vulnerables. El estudio, que analizó datos de 2021 a 2025, muestra que el origen socioeconómico condiciona fuertemente las trayectorias educativas y laborales.
La herencia social que pesa
El informe, titulado Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión, incorpora el concepto de "herencia social": las condiciones económicas, laborales y educativas del hogar se trasladan a las oportunidades de los más jóvenes. Según el documento, las posibilidades de completar estudios, acceder a un empleo protegido y sostener un proyecto personal "están fuertemente condicionadas por la posición socioeconómica del hogar".
La desigualdad no aparece recién cuando el joven busca trabajo, sino mucho antes. En educación, la brecha es contundente: mientras el 69% del estrato medio alto inició o completó estudios superiores, el 64,7% del estrato muy bajo no terminó la escolaridad obligatoria.
La posibilidad de dedicarse exclusivamente al estudio también marca diferencias: cae del 41,2% en el estrato medio alto al 15,6% en el muy bajo.
Trabajo precario y desempleo
Solo el 14,2% de los jóvenes accede a un empleo pleno de derechos. Otro 22,5% combina empleo irregular con desempleo reciente, y un 10,7% lleva más de seis meses sin trabajo. A menor estrato social, aumenta la informalidad y el desempleo prolongado.
La UCA señala que la calidad del empleo del jefe o jefa de hogar es clave. "Cuando el hogar cuenta con un empleo pleno aumentan las chances de sostener los estudios; cuando predominan la precariedad, el subempleo o el desempleo, crece la desvinculación educativa y laboral", sostiene el informe.
Pero incluso un empleo protegido en el hogar no alcanza para igualar: "No alcanza a borrar la desventaja asociada a una posición socioeconómica baja", advierte el documento. La desigualdad no se resuelve solo con programas de empleo o educación si las condiciones de vivienda, ingresos y redes familiares ya son distintas desde la infancia.
Salud mental, vínculos y violencia
El informe también aborda dimensiones que suelen quedar fuera de las estadísticas laborales. El 21,4% de los jóvenes presenta malestar psicológico, con una incidencia que va del 15,5% en el estrato medio alto al 28,5% en el muy bajo.
La falta de vínculos también golpea más a los pobres: el 15,7% de los jóvenes del estrato muy bajo declaró no tener amigos, frente al 1,7% del estrato medio alto. Y entre las mujeres jóvenes, el 19,4% del estrato muy bajo vivió situaciones de violencia de género, contra el 6,2% del medio alto. Las desigualdades económicas se cruzan así con otras vulnerabilidades que no pueden explicarse por decisiones individuales.