El 38,3% de las jóvenes ya no puede pagar: qué hay detrás del agujero que golpea a las trabajadoras

¿Por qué el 38,3% de las jóvenes endeudadas ya no puede pagar y qué revela la brecha que crece entre las jubiladas? El informe que desnuda el agujero que las trabajadoras intentan tapar con deuda.

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El 38,3% de las jóvenes ya no puede pagar: qué hay detrás del agujero que golpea a las trabajadoras
El 38,3% de las jóvenes ya no puede pagar: qué hay detrás del agujero que golpea a las trabajadoras

La pérdida de poder adquisitivo de salarios y jubilaciones no solo derrumbó el nivel de vida de millones de hogares: los obligó a financiar con deuda gastos que antes cubrían con sus ingresos. En apenas dos años, la morosidad se duplicó y pasó de ser un fenómeno aislado a convertirse en una de las principales señales de la crisis. Pero el golpe no es parejo: las mujeres llegan a este escenario con menores ingresos, más informalidad y una inserción laboral más precaria, y esa desigualdad también se refleja en la deuda.

El dato es contundente: hay 10.087.758 mujeres endeudadas frente a 9.343.242 varones. Las trabajadoras deben menos en promedio —$3,69 millones contra $5,73 millones, una diferencia del 35,6%—, pero una porción mayor de esa deuda queda impaga. La combinación revela una vulnerabilidad específica: no es que ellas acumulen más deuda, sino que una parte más grande de lo que deben no se paga.

Si bien la proporción de personas endeudadas en mora es algo mayor entre los varones (25,7%) que entre las mujeres (24,4%), el indicador se da vuelta cuando se mira el dinero adeudado. La deuda en mora representa el 17,9% del total de la deuda femenina, frente al 17,1% de los varones. Es decir: aunque haya proporcionalmente menos mujeres en situación irregular, la parte de su deuda total que permanece impaga es ligeramente mayor.

Jóvenes y jubiladas, las más expuestas

El cruce entre género y edad agrava el panorama. El informe del "Mapa de la deuda" presentado por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) y la FES reveló que el 38,3% de las mujeres menores de 25 años está en mora —311.087 personas—, más del doble del promedio nacional del 17,9%. Las provincias más complicadas son San Luis (46,3%), Chaco (43,7%), Catamarca (42,8%), Santa Cruz (41,7%) y Buenos Aires (40,5%).

"La precarización laboral, los bajos ingresos y el boom de créditos rápidos en fintech para cubrir gastos diarios", son las causas que explican este fenómeno según los especialistas.

En el otro extremo etario aparecen las jubiladas sobreendeudadas. La brecha aumenta en el grupo de más de 55 años y llega a 3,8 puntos porcentuales en el segmento de 66 a 75 años. El endeudamiento se usa para cubrir gastos básicos como medicamentos, alquiler o cancelar préstamos acumulados.

"Entre quienes se endeudaron con tarjetas de crédito no bancarias y no pueden pagarlas, las mujeres mayores se encuentran en una situación comparativamente más desfavorable que los hombres de su misma edad", explicaron desde el CEC, y agregaron que las jubiladas reproducen su brecha de ingresos en las brechas de morosidad.

Para afrontar los costos de vida y los compromisos financieros, los adultos mayores se ven obligados a prolongar su vida laboral o a reinsertarse en la informalidad.

El agujero que dejan las tarjetas no bancarias

Cuando se analiza la deuda con emisores no financieros de tarjetas de crédito —grandes cadenas de supermercados, por ejemplo—, la brecha de género en la tasa de mora se hace más profunda: 5,1 puntos porcentuales de diferencia. El 29,6% de las mujeres endeudadas con este tipo de entidades está en mora, contra el 28,9% de los varones.

Entre las más jóvenes el impacto es todavía más fuerte: el 52% de las mujeres de hasta 25 años endeudadas tiene deuda morosa, contra el 51% de los varones de la misma edad. En montos, ellas deben en promedio $925 mil con estas emisoras, mientras que ellos acumulan $1,14 millones. Sobre el total adeudado, la mora es del 35,9% para las mujeres y del 30,8% para los hombres.

Geográficamente, la mayor diferencia en la tasa de morosidad se da en Corrientes, seguida por San Luis y Capital Federal.

"Las emisoras no financieras de tarjetas de crédito presentan una brecha de género considerablemente mayor que la observada en el conjunto del sistema", concluyeron los especialistas. Detrás del crecimiento de la mora aparece así otra dimensión de la crisis: la deuda funciona como un mecanismo para sostener ingresos insuficientes y golpea con más fuerza a quienes ya parten de una posición más vulnerable.

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