El 40% de los industriales sanjuaninos ya es joven: la nueva generación apuesta a la innovación y al trabajo en red
Se pensaba que la industria sanjuanina era territorio de generaciones mayores, pero la realidad muestra otro panorama: casi la mitad de las empresas socias ya integra el Departamento Joven. ¿Qué buscan estos nuevos empresarios?
La industria sanjuanina se renueva de adentro hacia afuera. Una generación de empresarios menores de 40 años empieza a ganar protagonismo en el entramado productivo local, con una mirada que combina la experiencia de las empresas tradicionales con la tecnología, la innovación y una fuerte vocación por el trabajo en red.
Según Lourdes Allis, presidenta de la Unión Industrial San Juan Joven (UISJJoven), cerca del 40% de las 210 empresas socias de la Unión Industrial de San Juan ya integra el Departamento Joven. Ese espacio reúne a jóvenes industriales, emprendedores y herederos de compañías familiares, aunque la comunidad que participa de sus actividades es todavía más amplia.
Un perfil diverso y colaborativo
Allis describió a este grupo como "un perfil bastante diverso y eso es una fortaleza". Por un lado, están quienes atraviesan transiciones generacionales y asumen el liderazgo de negocios familiares. Por el otro, aparecen emprendedores que crearon sus propias empresas, muchas veces sin una tradición industrial previa.
Uno de los cambios más notorios, según la dirigente, está en la forma de concebir el desarrollo empresarial. "La nueva generación está más abierta a la digitalización, a la innovación, a la sustentabilidad y, sobre todo, a trabajar en red", explicó.
Esa lógica colaborativa es uno de los pilares que el Departamento Joven intenta fortalecer. "Antes quizás era más habitual pensar que una empresa tenía que resolver todo sola. Hoy entendemos que asociarnos con otras empresas puede ser una forma de crecer, especialmente cuando necesitamos alcanzar escala para acceder a determinados mercados", señaló.
Formación, vínculos y comunidad
El Departamento Joven atraviesa una etapa de renovación. El objetivo declarado es construir un espacio "cada vez más participativo y representativo de las nuevas generaciones industriales", con foco en la formación de futuros dirigentes y en el acompañamiento de quienes recién comienzan.
La agenda de trabajo incluye el desarrollo de líderes, la generación de vínculos entre empresarios y profesionales, y el vínculo entre industria y educación. También suma la innovación, las nuevas tecnologías y la creación de oportunidades de crecimiento.
Pero hay un objetivo que Allis considera central: generar comunidad. "La intención es que el Departamento Joven no se limite a ser un espacio institucional, sino que se convierta en un ámbito donde los participantes puedan conocerse, intercambiar experiencias, generar negocios y acompañarse mutuamente", afirmó. El desafío, admitió, es convertir ese interés en una participación sostenida y en la aparición de nuevos dirigentes.
Los frenos para crecer
El acceso al financiamiento y a la inversión aparece como una de las principales barreras. Para muchas empresas, expandirse implica desembolsos importantes antes de tener garantizado el retorno. A eso se suma la necesidad de incorporar talento capacitado en áreas como tecnología, gestión, innovación, procesos, comercio exterior y sustentabilidad.
Otro obstáculo es la participación de las propias nuevas generaciones. "No alcanza con tener empresarios jóvenes; necesitamos que también participen, se formen y asuman espacios de liderazgo", remarcó Allis.
La minería como oportunidad (y no solo ella)
En este escenario, la minería se presenta como una gran oportunidad para las empresas locales, aunque también impone exigencias: las grandes compañías demandan procesos de contratación, certificaciones y niveles de formalización que muchas PyMEs todavía necesitan desarrollar.
Desde el sector, igualmente, buscan que el crecimiento no dependa de una única actividad. Las oportunidades también aparecen en la metalmecánica, los servicios industriales, la logística, la tecnología, la indumentaria y la alimentación, entre otros rubros vinculados a la demanda minera.
"El objetivo es una industria diversificada, competitiva y capaz de generar valor agregado en la provincia", planteó Allis. El desarrollo minero, sostuvo, puede generar una cadena de valor más amplia, con nuevos proveedores, empleo, conocimiento, tecnología e infraestructura. Pero para aprovecharla, advirtió, hará falta preparar a las personas para los nuevos perfiles que demanda la transformación productiva.
La nueva generación de industriales se perfila como un puente entre dos mundos: la trayectoria de quienes construyeron la industria sanjuanina y una visión más conectada con la tecnología y la cooperación. "San Juan tiene una oportunidad enorme, pero el futuro no va a suceder solo: tenemos que construirlo", resumió Allis.