El 42% de los trabajadores de Comodoro está en la informalidad: por qué el problema ya no es el desempleo
¿Cuánto tiene que trabajar una familia de Comodoro para llegar a fin de mes? Un sociólogo midió lo que casi nadie mira: qué hay detrás del dato del desempleo y por qué el sueldo ya no alcanza ni en los trabajos registrados.
El sociólogo Mariano Prado analizó el mercado laboral de Comodoro Rivadavia y advirtió que el nivel de informalidad ronda el 42%, un punto apenas por debajo del promedio nacional, que se ubica cerca del 43%. En diálogo con ADNSUR, el especialista sostuvo que el debate no puede quedarse en cuántas personas tienen trabajo, sino que debe mirar en qué condiciones lo hacen y cuánto ganan.
"Hay una reconfiguración del mercado laboral", planteó Prado, y explicó que esa transformación muchas veces queda escondida detrás de las estadísticas de empleo y desocupación. Según su lectura, el desempleo no sube porque la gente consigue otro trabajo, pero ese trabajo es informal y paga menos. Así, una persona puede salir de la lista de desocupados y al mismo tiempo ver deterioradas sus condiciones laborales: menos derechos, menor estabilidad y un sueldo que no alcanza para cubrir las necesidades del hogar.
Ni con empleo formal alcanza
Uno de los puntos que Prado consideró centrales es la dificultad para llegar a fin de mes incluso entre quienes tienen un empleo registrado. "Hay trabajadores formales que tampoco llegan a cubrir la canasta básica", sostuvo. El problema se agrava, según su análisis, cuando se suman gastos que no entran en determinadas mediciones, como el alquiler.
Alimentos, vestimenta, servicios y vivienda concentran una porción cada vez mayor del presupuesto familiar. En ese contexto aparece el pluriempleo: "una persona tiene que tener más de un trabajo para poder vivir", afirmó el sociólogo, una situación que no solo tiene consecuencias económicas sino también sociales y familiares, porque sumar ocupaciones implica más horas de trabajo y menos tiempo para el resto de la vida.
Deudas para comer
El endeudamiento también forma parte del escenario. Ante la falta de ingresos suficientes, muchas familias recurren a tarjetas de crédito y préstamos para afrontar gastos que el salario no cubre. Prado cuestionó las explicaciones que ponen el foco exclusivamente en la falta de educación financiera: "la deuda tiene que ver con la insuficiencia de ingresos", remarcó. Cuando una familia se endeuda para cubrir necesidades básicas, el origen del problema no está en cómo administra el dinero, sino en que los recursos no alcanzan para el costo de vida.
El peso de los alimentos en el presupuesto es determinante. "La comida es uno de los principales gastos de las familias", señaló, y agregó que cualquier variación en los precios impacta de inmediato en la economía cotidiana. A eso se suma el costo de los servicios, que en algunos casos puede representar entre el 20% y el 30% de los ingresos de un hogar.
El contexto social y la diversificación pendiente
Prado también se refirió a cómo la situación económica puede repercutir en el comportamiento social, aunque aclaró que no hay una única explicación para fenómenos como los accidentes de tránsito o los episodios de violencia. "Los accidentes de tránsito tienen muchas causas", dijo, y mencionó entre ellas la imprudencia y el consumo de alcohol. Una sociedad atravesada por dificultades económicas y creciente insatisfacción, sostuvo, puede mostrar mayores niveles de intolerancia.
En cuanto a la realidad productiva de Comodoro, el sociólogo consideró que la ciudad necesita avanzar en una mayor diversificación económica. La actividad petrolera sigue siendo fundamental, pero marcó una diferencia clave: "las actividades intensivas en capital generan mucha riqueza, pero no necesariamente generan muchos puestos de trabajo", explicó, con Vaca Muerta y la minería como ejemplos. El desafío, dijo, es encontrar un equilibrio que permita aprovechar las inversiones y a la vez crear empleo suficiente.
Por último, puso el foco en el consumo interno: "El 65% de lo que producimos en Argentina se consume en Argentina", afirmó. Si los trabajadores pierden capacidad de compra, se resiente el movimiento comercial y toda una cadena que alcanza a distintos sectores. Mejorar los ingresos laborales, concluyó, no es solo una cuestión de bienestar individual sino también de sostener la actividad económica.