El 44% ya le da la espalda a la carne vacuna: qué eligió en su lugar
El 44% de los catamarqueños ya reemplazó la carne vacuna por pollo o cerdo, pero la suba del 52% en los cortes no es el único dato que explica el cambio: hay una brecha que casi nadie vio venir.
Un relevamiento digital de El Esquiú.com reveló que el 44% de los catamarqueños reemplaza los cortes vacunos por pollo o cerdo, en medio de una suba que duplica la inflación general. El sondeo, realizado entre el 9 y el 14 de septiembre, expone cómo el precio de la carne vacuna sigue golpeando el bolsillo y modificando los hábitos de consumo en la provincia.
La encuesta partió de un fenómeno que ya es tendencia: la retracción del consumo de carne vacuna en los últimos doce meses. Los resultados muestran un cambio de comportamiento instalado. El 44% de los participantes admitió que directamente opta por otras carnes, como pollo o cerdo, ante el aumento de costos.
El segundo grupo más numeroso, con el 33% de los votos, respondió que la carne vacuna "es un lujo pocas veces al mes". En tanto, el 23% restante aseguró que "hace un esfuerzo y compra igual". Así, casi ocho de cada diez encuestados reconocen que el precio condiciona su consumo.
Un fenómeno que excede a Catamarca
La tendencia local no es un caso aislado. La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) reportó una caída del 12% interanual en el consumo nacional durante los primeros siete meses de 2026. Además, el promedio móvil del último año registró una disminución del 9,4%.
En términos concretos, el consumo anual se ubica en 46,3 kilos por habitante, lo que representa 4,8 kilos menos por persona en comparación con el período anterior. La retracción es significativa y se explica, en gran medida, por la evolución de los precios relativos.
La brecha de precios, el factor clave
Mientras la inflación acumulada se sitúa en el 34% anual, los cortes vacunos mostraron una suba del 52% en doce meses. Esa diferencia de 18 puntos porcentuales explica por qué la carne vacuna perdió competitividad frente a otras alternativas.El pollo, en cambio, aumentó un 22,9% en el mismo período, muy por debajo del índice general de precios. Esa brecha de casi 30 puntos entre ambos productos terminó de inclinar la balanza hacia las carnes blancas o el cerdo.
El relevamiento de El Esquiú.com confirma que la decisión de los consumidores catamarqueños no es caprichosa: responde a una ecuación económica que, por ahora, sigue favoreciendo a las alternativas más económicas.