Un workshop en Córdoba, la Chaya en el horizonte y rutas que todavía esperan obras: el titular de AEVYT, Poly Badul, reveló cómo se mueve el turismo riojano y qué falta para que rinda.
El presidente de la Asociación de Empresas de Viajes y Turismo (AEVYT), Leopoldo “Poly” Badul, hizo un repaso de la agenda que el sector comparte con el Gobierno provincial y trazó los ejes que, según su mirada, deben ordenar el futuro turístico riojano. Lo hizo en diálogo con Medios Provincia, donde puso el acento en la articulación entre el Estado y los privados como condición para que los atractivos de la provincia se traduzcan en empleo e inversiones.
Córdoba, el próximo destino de la agenda
El primer movimiento concreto ya tiene fecha: el próximo fin de semana la asociación dirá presente en un workshop en Córdoba. La idea es tomar contacto con agencias de viajes de esa provincia, mostrar los destinos riojanos y ampliar la llegada de visitantes cordobeses.
Badul explicó que esa apuesta se sostiene en la cercanía y en la conectividad: desde Córdoba se llega a La Rioja en pocas horas, un factor que consideró clave a la hora de salir a buscar mercados.
En paralelo, la entidad avanza en la planificación de paquetes turísticos para la próxima edición de la Chaya y en nuevas estrategias de comercialización y promoción de los principales atractivos provinciales.
Talampaya no alcanza: la apuesta por diversificar
El Parque Nacional Talampaya sigue siendo el producto insignia de la provincia, aunque para el titular de AEVYT no basta. Planteó la necesidad de diversificar la oferta y poner en valor otros destinos, entre ellos Vinchina y Famatina, además de circuitos como la Ruta de los Dinosaurios, la Ruta de los Mártires y el turismo religioso.
Para Badul, cada atractivo necesita su propia estrategia de promoción y comercialización. Solo así, sostuvo, los recursos naturales, históricos y culturales se convierten en oportunidades concretas de desarrollo económico.
También marcó una deuda pendiente: la infraestructura y las condiciones de acceso. En particular, se refirió al estado de las rutas que llevan a Talampaya y recordó los pedidos de mejoras viales que el sector ya presentó ante las autoridades provinciales.
El deporte, un motor que mueve hoteles y restaurantes
Otro de los puntos que desarrolló fue el impacto de los eventos deportivos. Competencias de patinaje artístico, natación, ciclismo, motocross y otras disciplinas convocan a deportistas y acompañantes de distintos puntos del país y del exterior.
Ese movimiento, explicó, se traduce en ocupación hotelera, consumo gastronómico, alquileres temporarios y otros servicios vinculados al turismo. Pero advirtió que el potencial no se aprovecha del todo por la falta de coordinación entre quienes organizan, los organismos públicos y los prestadores privados.
“Siempre pedimos que las instituciones que organizan estos eventos articulen con los agentes respectivos y planifiquen con tiempo”, sostuvo. Una mejor planificación permitiría, según dijo, ofrecer a los visitantes alternativas de alojamiento, excursiones y propuestas gastronómicas.
Un sector que siente la crisis y apuesta al turismo de cercanía
Badul no esquivó la coyuntura: reconoció las dificultades que atraviesan hoteles, agencias de viajes y establecimientos gastronómicos, sobre todo en los períodos de menor movimiento. Frente a ese panorama, valoró el diálogo con el Gobierno provincial y el acompañamiento a través de programas y herramientas de promoción.
La estrategia que propone apunta a mercados con potencial concreto. Mencionó a Córdoba y a distintas localidades de la Patagonia, donde residen riojanos que podrían volver a la provincia para visitar a sus familias y, de paso, recorrer los destinos turísticos.
“Necesitamos trabajar fuertemente con el turismo de cercanía”, expresó, y remarcó que la promoción debe dirigirse a públicos definidos, contemplando las posibilidades económicas y de conectividad de cada mercado.
Las mujeres, protagonistas de la actividad
Hacia el final de la entrevista, Badul destacó el lugar que ocupan las mujeres en el turismo y los espacios de representación y liderazgo que se fueron abriendo en las instituciones del sector. Según precisó, cerca del 60% de las personas que trabajan en la actividad son mujeres, y consideró necesario seguir promoviendo su participación y garantizar más oportunidades de desarrollo y conducción.
El dirigente cerró con una idea que atraviesa toda su exposición: el crecimiento turístico exige planificación, diálogo entre lo público y lo privado, promoción sostenida y mayor participación de las comunidades locales. Ese es, a su entender, el camino para que los atractivos riojanos se conviertan en empleo, inversiones y desarrollo para toda la provincia.