El abogado que estudió el juicio por jurados en Salta y encendió una alarma en Metán

Un abogado salteño estudió a fondo el nuevo juicio por jurados y publicó un libro. Mientras revisaba el Código Procesal, encontró un detalle que lo alertó: los acuerdos abreviados podrían estar dejando sin jurados a las causas más graves. Y un caso en Metán terminó de encender todas las alarmas.

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El abogado que estudió el juicio por jurados en Salta y encendió una alarma en Metán
El abogado que estudió el juicio por jurados en Salta y encendió una alarma en Metán

Miguel Medina publicó un libro sobre la Ley 8.478 y advirtió que los acuerdos abreviados podrían estar vaciando los debates con ciudadanos. El régimen arrancó este año en la provincia con apenas un puñado de casos y una sombra que preocupa: la posibilidad de que las causas más graves se cierren sin pasar por un jurado.

El juicio por jurados debutó este año en Salta. Los números son flacos: la propia ley contempla el mecanismo, pero los debates realizados se cuentan con los dedos de una mano. Para Medina, abogado penalista y autor de "Ley 8.478 Juicio por jurados de la Provincia de Salta", editado por El Profesional, hay una explicación posible que exige revisión urgente.

La sospecha que no se puede esquivar

"Hay que comprobar si los acuerdos abreviados están afectando al juicio por jurados", planteó Medina en diálogo con El Tribuno. El letrado revisó las reformas del Código Procesal Penal y encontró un dato que lo inquietó: antes existía un tope de seis años para los juicios abreviados; ahora ese límite desapareció.

Si el sistema con jurados está reservado a los delitos del artículo 80 del Código Penal —los que prevén prisión perpetua— y el acuerdo abreviado no tiene techo, ese atajo podría usarse en causas que deberían terminar frente a doce ciudadanos. "No lo sabemos y debemos comprobarlo", insistió.

El caso de Metán que encendió la luz amarilla

Medina mencionó un femicidio ocurrido en Metán, donde una joven fue hallada casi sin vida cerca de unos silos. Hay un imputado que tuvo problemas con su defensa y el expediente sería elevado a juicio. El fiscal habló de un posible acuerdo abreviado, pero nunca mencionó un juicio por jurados.

"Espero que no se esté buscando una manera de pasar por un costado de la ley y de la participación ciudadana", advirtió. Según lo publicado por el diario, este año hubo siete femicidios en la provincia. En principio, todos los casos encuadrados en el artículo 80 deberían tramitarse con jurados.

Qué dicen los números y qué pasó en otras provincias

El propio Medina recordó que los debates realizados fueron tres: dos en el Distrito Judicial Centro y uno en Orán. No hay registro en Metán ni en Tartagal. La cifra es baja, aunque el fenómeno se repite en otras jurisdicciones. En Catamarca, con menos población, también costó instrumentar el sistema.

"Una cosa es tener el juicio por jurados en una ley y otra es organizar todo el mecanismo", explicó. Seleccionar a los doce jurados y suplentes, reunirlos frente a un juez y las partes, y realizar públicamente un juicio penal por un delito grave no es tarea sencilla.

Doce ciudadanos, seis hombres y seis mujeres

Salta exige paridad absoluta: el jurado se compone de seis hombres y seis mujeres. La selección es minuciosa. No pueden conocer al imputado ni a los testigos, y rigen las mismas causales de recusación que para un juez: parentesco, amistad, enemistad, deudas, entre otras.

El juez, elegido por sorteo entre los tribunales de juicio, preside solo el debate, a diferencia de los tribunales de tres jueces. Su tarea más compleja son las instrucciones: explicar de qué se acusa al imputado y dejar claro que los jurados solo deben valorar si el hecho quedó probado o si hay dudas.

La deliberación es secreta. Un jurado que divulgue lo tratado puede enfrentar problemas legales. Medina recordó un caso en Córdoba donde una jurada habló con la prensa y terminó imputada, mientras la defensa pidió la nulidad del juicio.

Cómo se prepara un abogado para hablarle a doce desconocidos

La Corte de Justicia de Salta reglamentó la ley con una acordada que contempla un cambio de escenario para los letrados. Los alegatos de apertura y de cierre deben hacerse de pie. Ya no se habla al juez, sino a las doce personas del jurado.

"Hablar de pie obliga a trabajar la expresión corporal, los gestos y el manejo de la voz", señaló Medina. En el juicio por el crimen de Cecilia Strzyzowski, en Chaco, observó las dificultades de fiscales y defensores para expresarse oralmente en una sala enorme, con micrófonos de mano y notas en la otra mano.

Para Medina, esas cuestiones deberán resolverse con entrenamiento, acústica adecuada y hasta fonoaudiólogos. La oratoria, dice, necesita práctica. Y la participación ciudadana, agregó, sigue siendo una deuda pendiente de la Justicia argentina.

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