El acto por el atentado a Cristina tuvo un orador inesperado y una ausencia que hizo ruido
A cuatro años del intento de magnicidio, la convocatoria en Recoleta reunió a dirigentes y militantes, pero la firma que faltó en el documento dejó expuesta una grieta que pocos esperaban.
El diputado nacional Máximo Kirchner fue el principal orador del acto que se realizó este lunes a cuatro años del intento de magnicidio contra la ex presidenta Cristina Kirchner, frente al edificio de San José 1111, en el barrio porteño de Recoleta.
Desde las 18, dirigentes y militantes se congregaron en la puerta del domicilio de la titular del Senado para participar de una jornada que incluyó la lectura de un documento titulado “La democracia no admite la eliminación del adversario”, rubricado por 23 partidos políticos y otras organizaciones.
El texto, en apoyo a Cristina, no contó con la firma del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, ni con la de otros dirigentes del peronismo. Sin embargo, el mandatario provincial se pronunció por su cuenta: cuestionó la investigación judicial y reclamó avances en la búsqueda de los autores intelectuales del ataque.
Críticas a la Justicia y a los medios
En su discurso, Máximo Kirchner se refirió a la situación de la ex presidenta y aseguró que “se prepara” para lo que viene. En ese marco, mencionó su reciente presentación ante la ONU para reclamar por sus derechos políticos.
“Nos está diciendo que nos quebremos”, sostuvo el diputado, y añadió: “La compañera Cristina no está proscripta; están proscriptos los que quieren votarla”.
Al contextualizar lo ocurrido el 1° de septiembre de 2022, el legislador camporista apuntó contra el accionar de ciertos sectores: “Veníamos de un escenario donde la figura de la compañera Cristina había sido tratada por muchos medios de comunicación, por el fiscal Luciani y por una mafia judicial como una verdadera mierda humana”.
El acto se desarrolló a pie de calle, con un escenario montado a pocos metros del balcón del edificio. Sobre el final, Cristina Kirchner salió a saludar a los presentes, en un gesto que cerró la jornada de conmemoración.