El acuerdo que puede convertir a Vaca Muerta en el proveedor de gas de Europa
El primer contrato de GNL con Europa abre un horizonte inédito para Vaca Muerta. ¿Está Argentina lista para aprovecharlo?
La firma del primer contrato de exportación de GNL entre Argentina y Europa puso a Vaca Muerta otra vez en el centro del tablero energético mundial. Southern Energy S.A. (SESA) se comprometió a enviar dos millones de toneladas anuales de gas licuado a la alemana SEFE durante ocho años, con los primeros cargamentos previstos para fines de 2027.
El anuncio llega en un momento en que Europa busca desesperadamente alternativas al gas ruso. Desde el estallido de la guerra en Ucrania, la Unión Europea rediseñó su estrategia de abastecimiento para reducir la dependencia de los gasoductos tradicionales. El GNL se volvió una pieza clave porque permite recibir energía desde cualquier rincón del planeta.
¿Qué dice el informe de las fundaciones?
Un trabajo conjunto de la Fundación Libertad y la Fundación Friedrich Naumann Stiftung sostiene que Argentina tiene todo para convertirse en un socio confiable de Europa, pero no será automático. El país posee la segunda reserva más grande del mundo de shale gas técnicamente recuperable, solo superado por China. Eso le da una base sólida, aunque no suficiente.
El economista Javier Bongiovanni, de la Fundación Libertad, plantea que la oportunidad no depende solo de tener el recurso, sino de poder transformarlo en infraestructura, inversiones y exportaciones sostenidas. “El desafío es convertir ese potencial en una oferta confiable para clientes que exigen estabilidad y previsibilidad”, señaló.
¿Qué le falta a Argentina para aprovechar el momento?
El crecimiento de la producción no convencional ya ayudó a compensar la caída del gas tradicional y mejoró el balance energético del país. Pero el informe es claro: producir más no alcanza para entrar con fuerza en los mercados más exigentes.
Para consolidar el camino, hará falta ampliar la infraestructura de transporte y licuefacción, conseguir financiamiento para proyectos de gran escala y mantener reglas de juego estables que generen confianza en los inversores. También será decisivo cumplir con las exigencias ambientales que la Unión Europea impondrá desde 2027, sobre todo en la reducción de emisiones de metano.
Con este contrato, Vaca Muerta da un paso concreto hacia su proyección internacional. Pero el verdadero desafío recién comienza.