El adiós a Marcelo Reynoso: el titiritero que convirtió los muñecos en voz de los misioneros
Marcelo Reynoso, fundador de Kossa Nostra, falleció a los 63 años. Su legado en el teatro de títeres misionero y el homenaje que se le prepara.
La cultura misionera está de luto. Marcelo Horacio Reynoso, uno de los fundadores de Kossa Nostra y pilar del teatro de títeres en la provincia, falleció a los 63 años tras una larga lucha contra una enfermedad neurodegenerativa. Su partida, ocurrida este lunes, dejó un profundo pesar en artistas, instituciones y en todos aquellos que alguna vez disfrutaron de sus creaciones.
Nacido en Puerto Iguazú, Reynoso desarrolló la mayor parte de su carrera en Posadas, donde se sumergió en el movimiento teatral independiente y formó parte de una generación que revolucionó la expresión cultural local.
¿Cómo nació Kossa Nostra?
En los años 80, estudió teatro con José Cáceres en el TeUnam y luego integró el grupo La Papa del Octavo, una experiencia que allanó el camino para lo que sería su gran proyecto. En 1993, junto a Silvia “Tuni” Bóveda, fundó Kossa Nostra, un elenco que más tarde sumaría a Federico “El Basko” Ugalde y que llevaría el arte de los títeres a todo el país y Latinoamérica.
Con Kossa Nostra, Reynoso creó personajes y espectáculos que cruzaron generaciones, combinando humor, compromiso social y una mirada aguda sobre la realidad. Sus propuestas no solo entretenían a niños y adultos, sino que también participaban en campañas educativas, de salud y de cuidado ambiental.
Un arte con causa
Sus muñecos se convirtieron en herramientas para comunicar y enseñar. Obras sobre el monte nativo, la prevención del dengue, los derechos humanos y la protección del ambiente fueron parte de su legado. El ministro de Cultura de Misiones, Joselo Schuap, lo recordó con estas palabras: “Hizo de los títeres un territorio para el humor, la memoria y el encuentro”.
“Con Kossa Nostra convirtió la risa en una puerta de entrada a temas urgentes y puso el arte al servicio de causas colectivas. Sus muñecos llegaron a escuelas, barrios, plazas y comunidades para hablar sobre la defensa del monte nativo, la lucha contra la deforestación, la prevención del dengue, los derechos humanos, la salud y el cuidado del ambiente”, expresó Schuap.
El funcionario también resaltó que su obra permitió acercar esos debates a públicos de todas las edades: “El teatro se convirtió así en una herramienta noble de transformación, capaz de informar, despertar preguntas y construir conciencia desde el juego y la participación”.
El legado de un visionario
Otro de sus grandes aportes fue la creación del Festival Internacional de Títeres Kruvikas, que desde 2003 reunió a artistas de todo el mundo y se posicionó como una referencia en el circuito. Además, tuvo un papel clave en el nacimiento de la Murga de la Estación: en 1999 impulsó, junto a Kossa Nostra, la llegada del grupo porteño Catalinas Sur a Posadas, lo que permitió conformar el reconocido grupo de teatro comunitario.
En sus últimos años, radicado en Puerto Iguazú, fundó La Cabaña de los Muñecos, un espacio dedicado al desarrollo artístico y a nuevos proyectos vinculados con los títeres y otras expresiones culturales.
La despedida
El velatorio se realizará este lunes por la noche, desde las 22:30 hasta las 10 de mañana, en el Galpón de la Murga de la Estación, ubicado en Trincheras de San José 1709, Posadas. Según allegados, el encuentro estará acompañado por expresiones artísticas, música y la presencia de los títeres que creó a lo largo de su vida.