El adiós a una leyenda del Fitz Roy: quién fue Carlos Comesaña y por qué su historia sigue viva
¿Quién fue realmente Carlos Comesaña y por qué su legado sigue vivo en la Patagonia? La historia detrás de una leyenda del Fitz Roy que marcó a generaciones.
El montañismo argentino está de luto. Carlos Comesaña, uno de los escaladores más influyentes del país y figura clave en la historia del Fitz Roy, falleció recientemente, dejando un vacío enorme entre los amantes de la montaña.
Su nombre quedó grabado en la Patagonia austral, donde durante más de 60 años forjó una relación única con las montañas de Santa Cruz. Aunque vivió gran parte de su vida lejos de esa región, su corazón siempre estuvo en el macizo del Chaltén.
La hazaña que lo hizo inmortal
En enero de 1965, Comesaña junto a José Luis Fonrouge lograron la primera ascensión argentina al Fitz Roy por la temida Supercanaleta. Ese hito no solo marcó un antes y un después en el alpinismo nacional, sino que puso a los escaladores argentinos en el mapa mundial de la escalada.
Pero su legado va mucho más allá. También participó en la primera ascensión de la Aguja Guillaumet, cruzó el Hielo Patagónico Sur y fue pionero en el cerro Rincón. Exploró el valle del río Túnel, el cerro Riso Patrón y el cordón Dos Hermanos, zonas que en esos años eran prácticamente desconocidas.
Más de seis décadas de pasión
Comesaña llegó al Fitz Roy por primera vez en 1958, con apenas 18 años. Esa experiencia lo marcó para siempre. Desde entonces, regresó a Santa Cruz incontables veces como escalador, explorador, organizador de expediciones e investigador de la historia del montañismo patagónico.
Con el tiempo, se convirtió en una de las personas que mejor conocía la evolución de las ascensiones en la zona. Pero no solo se dedicó a escalar: también se dedicó a documentar y difundir las experiencias vividas en esas montañas.
Un legado que trasciende
En sus últimos años, Comesaña se enfocó en recopilar la historia del montañismo patagónico. En 2018 publicó “Patagonia Eterna”, un libro que reúne seis décadas de experiencias, exploraciones y reflexiones sobre las montañas australes.
La obra fue presentada en varias ciudades, incluyendo El Calafate y El Chaltén, donde compartió sus conocimientos con escaladores y vecinos. Su partida representa la pérdida de uno de los principales referentes del montañismo argentino, pero su trayectoria y su trabajo para preservar la memoria de las expediciones patagónicas quedan como un legado imborrable.