El adiós a una leyenda: murió el maestro que formó a generaciones de comunicadores en Córdoba
¿Sabías que el Día del Lector tiene un significado especial este año? La partida de un ícono de la radio cordobesa dejó un mensaje que trasciende generaciones.
La comunicación cordobesa está de luto. Este lunes 24 de agosto, a los 93 años, falleció Claudio Agustín Solana Díaz, una figura clave en la radio, la televisión y la formación de profesionales en la provincia.
Nacido en Villa de Soto en abril de 1933, llegó a la capital cordobesa en 1957. Desde entonces, su carrera no paró de crecer: incursionó en el radioteatro y en 1958 ingresó como redactor-lector al Servicio Informativo de LV2, donde forjó gran parte de su identidad profesional.
Una trayectoria imparable
En 1976 pasó a LV3, emisora en la que trabajó hasta 1997. Pero su recorrido no se limitó a la radio: también dejó su huella en Radio Nacional Córdoba, Canal 12 y el mundo de la publicidad, siempre ligado a la comunicación y la producción de contenidos.
Su legado trascendió el micrófono. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Nacional de Córdoba, dedicó más de cuatro décadas a la docencia. Fue formador de innumerables locutores, periodistas y comunicadores que hoy llevan su impronta.
El maestro detrás de la voz
Enseñó en instituciones de prestigio como la Universidad Nacional de Córdoba, el Colegio Universitario de Periodismo Obispo Trejo y Sanabria, la Universidad Católica de Córdoba y la Universidad Empresarial Siglo 21.
Su preocupación por la formación integral quedó plasmada en libros como “Teoría y práctica de la fonación profesional”, “La musicalidad en la locución”, “Deontología de la locución” y “Culto a la personalidad”. En ellos abordó aspectos técnicos, expresivos y éticos de la profesión.
Para Solana Díaz, la locución no era solo voz o pronunciación. La concebía como una tarea que exigía responsabilidad, conocimiento, actualización permanente y compromiso con la audiencia. Esa visión convirtió a la docencia en uno de los pilares de su vida.
El legado de un lector incansable
Entre sus enseñanzas, insistía en la lectura constante. Recomendaba tener siempre cuatro libros: uno de entretenimiento, otro de estudio, uno de crecimiento personal y un cuarto sobre cualquier tema que ampliara horizontes. Una filosofía que resumía su idea de la comunicación como aprendizaje permanente.
El destino quiso que partiera un 24 de agosto, justo el Día del Lector. Una coincidencia significativa para quien hizo de la palabra y el conocimiento su razón de ser.
En lo personal, fue padre de Sandra, Dante, Flavio, Karina, Gastón, Roger y Axel. Su esposa, Gloria Medina, falleció el 27 de julio de 2023.
Con su muerte se apaga una voz inconfundible, pero su legado perdura en cada profesional que formó y en cada enseñanza que dejó. Su memoria queda grabada en los archivos y en los corazones de quienes aprendieron a comunicar con responsabilidad.