El agro argentino se prepara para una campaña récord: ¿Qué esperan los economistas para 2026?

Una cosecha récord de más de 150 millones de toneladas promete un río de dólares para la Argentina, pero los economistas advierten sobre una grieta inesperada en la rentabilidad del campo. ¿Qué sector se llevará la mejor parte y cuál enfrentará un año de cuentas ajustadas?

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El agro argentino se prepara para una campaña récord: ¿Qué esperan los economistas para 2026?

El campo argentino se enfrenta a un año de contrastes, con la promesa de una cosecha histórica y una fuerte entrada de divisas, pero también con márgenes ajustados en algunos sectores y la sombra de la incertidumbre en los mercados. Este panorama será diseccionado por los principales economistas del país en el Foro Económico de Expoagro 2026, un evento clave para entender el rumbo del sector productivo más importante de la nación.

Las disertaciones de David Miazzo, Carlos Melconian y Salvador Di Stéfano tendrán lugar en el Anfiteatro ArgenINTA, dentro del predio ferial y autódromo de San Nicolás de los Arroyos, durante los primeros días de la exposición. Los expertos coinciden en un punto: el agro volverá a ser un actor central para la economía nacional, tanto por el volumen de producción esperado como por el flujo de dólares que podría generar.

David Miazzo. (Foto: Expoagro).
David Miazzo. (Foto: Expoagro).

Un récord productivo con luces y sombras

Las proyecciones para la agricultura son alentadoras en términos de volumen. Si el clima acompaña en la etapa final, la producción total de granos podría superar los 154 millones de toneladas, ubicándose entre las más altas de la historia argentina.

Según el análisis de David Miazzo, este nivel de producción podría traducirse en ingresos cercanos a los 50.000 millones de dólares para el complejo agroexportador. Sin embargo, el economista advierte que el escenario no será homogéneo para todos.

Miazzo sostiene que 2026 será un año positivo en general, pero con diferencias marcadas entre sectores y regiones. La agricultura, en particular, podría enfrentar márgenes más ajustados.

Esta presión surge de una combinación de precios internacionales estables o levemente a la baja y costos que se mantienen elevados. Un factor clave son los fertilizantes, cuyo valor sigue siendo relativamente alto comparado con el de los granos.

Carlos Melconian. (Foto: Expoagro).
Carlos Melconian. (Foto: Expoagro).

Carlos Melconian aporta su visión sobre el contexto internacional, señalando que no presenta un “viento de cola” para los precios agrícolas. A pesar de ello, considera que el mercado global ofrece condiciones que permiten trabajar con cierta previsibilidad, sin un entorno abiertamente adverso.

¿Dónde están las mejores oportunidades?

Mientras la agricultura navega aguas más complejas, la ganadería emerge como uno de los sectores con perspectivas más firmes para el año. Una oferta restringida y una demanda internacional sólida, especialmente de China, sostienen los precios de la carne.

Un dato significativo es la reciente ampliación de la cuota de importación de carne vacuna argentina por parte de Estados Unidos, lo que podría significar un ingreso adicional muy importante. David Miazzo considera que la ganadería podría convertirse en uno de los motores de rentabilidad del agro en 2026.

Salvador Di Stéfano coincide y plantea que el sector atraviesa un momento clave para consolidar inversiones y mejorar su capacidad productiva. El escenario actual podría favorecer la retención de vientres y un aumento gradual en la producción de terneros.

Salvador Di Stéfano. (Foto: Expoagro).
Salvador Di Stéfano. (Foto: Expoagro).

El impacto que va más allá del campo

El desempeño del agro tendrá un efecto directo en toda la economía argentina. Una cosecha voluminosa generaría un flujo crucial de divisas, fortaleciendo las reservas del país. Carlos Melconian recuerda el rol histórico del campo como generador de dólares y su importancia para el equilibrio macroeconómico.

David Miazzo agrega que el flujo de divisas previsto para 2026 podría ser uno de los más sólidos de los últimos años, ofreciendo un respaldo clave para la estabilidad. No obstante, introduce una variable de cautela: el ritmo de comercialización de granos podría verse influido por las expectativas sobre posibles cambios en los derechos de exportación (DEX).

Algunos productores podrían optar por retener parte de su producción, esperando nuevas reducciones impositivas. Más allá de esto, los analistas ven factores que podrían impulsar la inversión privada, como mayor previsibilidad, tasas de interés más razonables y mejor acceso al crédito.

En este marco, el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) aparece como una herramienta potencial para estimular proyectos en maquinaria, infraestructura y tecnología. Los especialistas concluyen que la combinación de estos factores podría hacer de 2026 uno de los años más activos para la inversión agropecuaria en el último lustro.

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