El agua bajó, pero el problema viene después: la advertencia que activó todas las alarmas en Formosa
Horacio Zambón, de la Upca, mira los ríos de Formosa y ve algo que no coincide con lo que se viene: hoy bajan, pero los modelos apuntan a crecidas para fin de año. Mientras la provincia se organiza, hay un tramo de ruta que quedó marcado en rojo.
Los ríos Paraguay, Pilcomayo y Bermejo están hoy en bajante, pero eso no tranquiliza a nadie en Formosa. Las previsiones hidroclimáticas apuntan a que los picos de crecida asociados al fenómeno El Niño llegarán hacia finales de diciembre, y por eso los organismos provinciales ya pusieron en marcha un operativo preventivo en los cauces locales.
El escenario no es sencillo: mientras la provincia avanza con sus tareas de mitigación, sigue sin respuestas del Gobierno nacional para intervenir en corredores viales clave.
Según detalló Horacio Zambón, coordinador ejecutivo de la Unidad Provincial Coordinadora del Agua (Upca), los principales ríos que bordean y atraviesan la provincia muestran una bajante constante. Pero los patrones meteorológicos, hidrológicos e hidroclimáticos coinciden en que las crecidas se van a manifestar hacia el cierre del año.
En el caso del río Paraguay, Zambón precisó que un eventual aumento de su caudal dependerá de la evolución de las lluvias en la región del Pantanal y en el estado de Mato Grosso, Brasil. El comportamiento del cauce quedará atado, entonces, a los cambios meteorológicos que se registren en las Altas Cuencas durante los próximos meses.
Qué hace la provincia mientras espera
El Gobierno de Formosa activó un esquema preventivo interinstitucional liderado por la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) y el Ministerio de Producción y Ambiente (MPyE).
Entre las acciones centrales aparecen la inspección de riachos y cursos de agua interiores con imágenes satelitales, y el trabajo de delegados territoriales para detectar posibles obstrucciones. También se pidió la colaboración de los propietarios rurales para que informen sobre atajaderos o intervenciones no autorizadas que entorpezcan el paso del agua.
La geografía provincial tiene una pendiente natural de noroeste a sudeste, por lo que conservar despejados los cauces e interfluvios resulta indispensable, sobre todo en los puntos donde las rutas cruzan las líneas de drenaje.
El tramo que preocupa
El punto de mayor preocupación técnica y logística es la Ruta Nacional N° 11, calificada por las autoridades como "crítica". El tramo clave abarca unos 160 kilómetros entre la ciudad de Clorinda y la rotonda de la Ruta Provincial N° 9, una zona estratégica donde convergen 12 ecosistemas hídricos que necesitan un flujo de agua sin interrupciones.
La provincia mantiene la operatividad en las rutas de jurisdicción local, pero la normativa vigente le impide intervenir de forma directa sobre trazas federales como las Rutas Nacionales N° 11 y N° 95. Ante esa limitación, el Ministerio de Producción y Ambiente solicitó formalmente al Gobierno nacional la ejecución de las obras de infraestructura necesarias para garantizar el drenaje.
