El agua de la Meseta de Somuncurá bajo la lupa: dónde el fluoruro deja de ser apto para tomar
La meseta guarda agua que muchos dan por buena sin más: entre los basaltos las vertientes son aptas, pero a medida que el agua avanza lejos de las nacientes la concentración de fluoruro supera lo aceptable para consumo. El estudio midió hasta 8 miligramos por litro y explicó por qué.
Un estudio científico acaba de poner números a algo que se intuía en la Meseta de Somuncurá: el agua puede incorporar fluoruro a medida que circula por el subsuelo y entra en contacto con distintos minerales. La investigación registró concentraciones de hasta 8 miligramos por litro en aguas subterráneas y concluyó que los procesos geológicos son clave para explicar cómo se distribuye este elemento en la región.
El trabajo fue presentado por la Dra. María del Pilar Álvarez, investigadora del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET), en el marco del 13° Congreso Argentino de Hidrogeología, que se realizó en Mar del Plata.
El título con el que se difundió fue "Controles hidrogeoquímicos del fluoruro en aguas superficiales y subterráneas de la Meseta de Somuncurá (Patagonia, Argentina)". Lo firmaron también especialistas del IPEEC, de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, del Centro de Investigaciones Geológicas (CONICET-UNLP) y del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP-CONICET).
Cómo se hizo el relevamiento
Para llegar a esas conclusiones, el equipo recolectó 54 muestras de pozos, vertientes y arroyos repartidos en distintos sectores de la meseta, tanto del lado de Chubut como de Río Negro.
Los análisis arrojaron que las concentraciones más elevadas aparecen en las aguas subterráneas. La razón principal es la interacción entre el agua y las rocas: hay minerales que liberan fluoruro al disolverse. A eso se suma que la precipitación de calcita reduce la disponibilidad de calcio en el agua y, como consecuencia, favorece la disolución de fluorita, otro mineral que aporta este elemento. El tiempo prolongado que el agua permanece bajo tierra también empuja la concentración hacia arriba.
¿Se puede tomar el agua de Somuncurá?
La pregunta sobrevuela la meseta y Álvarez la respondió en las redes sociales del IPEEC. Según la investigadora, la calidad del agua no es uniforme: depende de dónde esté y del recorrido que haya hecho.
"Hay grandes variaciones en la calidad, pero las vertientes que se localizan entre los basaltos de la meseta de Somuncurá en general tienen bajos contenidos de fluoruros y son aptas. A medida que el agua fluye y se aleja de las nacientes, el contenido de fluoruro se incrementa y alcanza valores que superan el aceptable para consumo", explicó.
Los resultados, según el equipo, refuerzan la necesidad de evaluar cada fuente de agua en particular y de monitorear su composición. Ese seguimiento es la base para una gestión sostenible del recurso hídrico en regiones semiáridas como esta.
Para más información, el IPEEC dispone de su sitio: www.ipeec.conicet.gov.ar.