¿El agua helada no lo frena? Tomás Bonilla, campeón mundial, vuelve a desafiar al glaciar Perito Moreno

Tomás Bonilla, campeón mundial de aguas frías, volvió a competir en El Calafate frente al glaciar Perito Moreno. ¿Cómo prepara su cuerpo y mente para el agua helada? ¿Qué dijo de los nadadores extranjeros? Los detalles de una disciplina extrema que lo llevó a la cima.

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¿El agua helada no lo frena? Tomás Bonilla, campeón mundial, vuelve a desafiar al glaciar Perito Moreno
¿El agua helada no lo frena? Tomás Bonilla, campeón mundial, vuelve a desafiar al glaciar Perito Moreno

El nadador riogalleguense, campeón mundial de aguas frías, volvió a competir en su provincia en un escenario único: una pileta semiolímpica frente al glaciar Perito Moreno. Fue en el marco de la Winter Swimming World Cup, rumbo al Mundial 2028 que se hará en El Calafate.

Tomás Bonilla ya sabe lo que es nadar en los lugares más extremos del planeta. Este año se consagró campeón mundial en Finlandia y ahora sumó una nueva experiencia en Santa Cruz, donde la competencia tuvo un condimento especial: la pileta se montó en la Bahía de los Témpanos, frente al imponente paisaje del glaciar.

“Me quedé con unas buenas sensaciones. La experiencia es única, ya que es la cuarta edición, pero la primera que se puede lograr armar la pileta semiolímpica”, contó Bonilla en LU12 AM680.

¿Qué significa competir en casa?

Después de viajar a Europa para representar al país, volver a nadar en Santa Cruz fue distinto. El nadador destacó el valor de estar acompañado por su gente y en un lugar que conoce de cerca.

“Como argentino, tiene algo especial el estar en casa. Yo tuve la posibilidad de viajar a Europa y representar a Argentina, pero no hay nada más lindo que estar con tu gente y en un lugar único, en este caso, en el Parque de los Glaciares”, expresó.

La respuesta de los extranjeros tampoco pasó desapercibida. Nadadores de Rusia y otras naciones nórdicas, con una larga tradición en aguas heladas, llegaron a El Calafate y quedaron sorprendidos por el escenario natural.

“Han tenido más ruedo allá, por ejemplo, gente de Rusia, de los países más nórdicos. Allá está oficializada la natación de invierno y, bueno, la verdad que bastante shockeados, en el buen sentido, de que se pudo armar la pileta en un lugar único como es el glaciar Perito Moreno”, explicó.

¿Cómo prepara el cuerpo para el agua helada?

Nadar a cero grados no es solo valentía. Detrás hay una preparación física y mental muy específica. Bonilla estudia en Córdoba, donde le cuesta aclimatarse al frío, y por eso entrena en una pileta con hielo.

“Siempre es parte de la preparación del cuerpo, pero también pasa por un tema de estar bien mentalmente, el poder procesar el shock, que se le llama al agua fría”, explicó.

El ingreso al agua genera un impacto inmediato. Para controlarlo, el nadador trabaja la respiración y transforma esa primera sensación en adrenalina.

“Canalizándolo más por la respiración nasal, tomar un poco el shock del agua fría para llevarlo del lado de la adrenalina que genera al cuerpo”, señaló.

Las temperaturas en competencia van de cero a cinco grados. Bonilla asegura que, con años de entrenamiento, la adaptación es posible.

“Estando en temperaturas entre cero y cinco grados, lo que es agua helada, cuesta bastante, pero bueno, no es nada tan difícil de aclimatar y de poder llevar a cabo”, sostuvo.

¿Qué dejó el evento para las nuevas generaciones?

La disciplina crece y eso se notó en El Calafate: chicos de 12 y 14 años se animaron a participar. Para el campeón mundial, es una de las mejores noticias del evento.

“Calafate dio la oportunidad a chicos jóvenes, bastantes chicos de Calafate, de catorce años, doce años. La verdad que eso en un sentido es bastante alentador”, destacó.

El nadador recordó sus inicios en la pileta convencional y celebró que las nuevas generaciones se sumen a este ámbito.

“Chicos jóvenes que tratan de estar en nuestro mismo ámbito, para mí es muy satisfactorio y bastante orgullo me da”, afirmó.

¿Qué viene para Tomás Bonilla?

Su temporada internacional fue histórica: en Finlandia logró cuatro medallas de oro y tres de plata en la categoría B (20-29 años). Pero no se conforma. El próximo desafío es en enero de 2027, cuando viajará a Rumania.

“Ahora tratando de seguir sumando experiencias, como fue en Calafate, otra edición más, mi tercera participación, y ahora vamos en 2027 a ir a Rumania”, adelantó.

El gran objetivo está en Santa Cruz: El Calafate será sede del Mundial de Aguas Frías 2028, un hito porque la máxima competencia sale de los países nórdicos por primera vez en décadas.

Mientras tanto, Bonilla sigue sumando experiencias en escenarios cada vez más extremos, desde Finlandia y Suecia hasta el glaciar Perito Moreno, siempre representando a Río Gallegos y a Santa Cruz.

Su motivación tiene raíces familiares.

“Mi papá fue mi gran motivación en el agua. Siempre fui un nadador de pileta, pero siempre me apunté a algo extremo, por decirlo, lo que es el agua fría”, relató.

Y cuando llega el momento de tirarse al agua helada, el espíritu competitivo gana.

“Al ser un nadador y ser competitivo, se deja un poco de lado el frío y se piensa más en ganarlo, o en terminar la prueba antes”.

Con ese espíritu, Tomás Bonilla sigue haciendo historia en una disciplina donde el frío es solo una parte del desafío.

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