El agua los rodea, pero su mayor miedo no es quedar aislados
El río Foyel desbordó y dejó a decenas de familias aisladas en la región andina. Pero para los crianceros, el problema no es el agua que los rodea: es lo que el agua les tapa a sus animales. Una pobladora cuenta cómo se organizan para que ninguno se pierda.
La crecida del río Foyel desbordó su cauce, avanzó sobre la Ruta Provincial 83 y dejó a decenas de familias aisladas en la región andina. Sin embargo, para los crianceros de la zona, lo urgente no es salir: es que los animales sobrevivan.
"En nuestro caso, vivimos en el medio de los ríos Manso y Foyel. El agua busca las pendientes y vamos quedando cubiertos de agua, como en una islita. Encima estamos en una zona llana. No tenemos lomitas altas cerca como para llevar a los animales. El objetivo es que los animales estén bien y puedan comer. Al quedar tapados de agua hay que llevarles pastos", describe Ana John, pobladora de El Foyel que vive en el kilómetro 22 de la Ruta 83, sobre la margen del río Foyel.
En los últimos días no volvió a llover con intensidad y el agua empezó a bajar. "De todos modos, seguimos aislados sin poder salir: debe haber unos 70 centímetros de agua. Veo que se meten camionetas y yo no me arriesgaría a pasar por ahí porque hay muchos sectores donde no sabés si el agua rompe el camino", dice.
Los pobladores sabían que la situación podía complicarse por el anuncio de fuertes lluvias. "Cuando llueve más de 60 milímetros y el río está algo crecido, nos preparamos para dejar a los animales en los cuadros más altos. Las ovejas, en cambio, tenemos que dejarlas al lado de las casas porque se meten al río y se ahogan", detalla.
Si bien su familia cuenta con botes para emergencias, aseguró que es mejor salir a caballo para llevar forrajes. "Vas buscando los sectores más altos y así llegás arriba más fácil. Si el clima se mantiene así, quizás en dos días más ya podremos salir bien por el camino de entrada", confía.
Por qué el río creció tanto
Ana explica que "en pocos días, levantó la temperatura y llovió mucho y, arriba, lavó la nieve que llegó hasta el valle. Nos inundamos. Como el año pasado no mucha nieve, no hubo inundaciones".
Aclara que esta inundación "no fue tan grande como la del 2006". En esa oportunidad, el agua llegó hasta su vivienda y decidieron llevar las ovejas a un galpón, pero ahí también entraba agua. De esa experiencia, dijo, levantaron un galpón "un poco más alto para estas situaciones de emergencia".
Ana lamenta que es época de parición de ovejas y vacas, pero "también sabemos que es época de deshielo y corremos riesgos". "Hay muchos campos bajo agua, pero esa gente, por suerte, tiene lomitas cercanas para meter a los animales. Nosotros no corremos con esa suerte", dice. Sus hijos viven a unos 700 metros de su predio, algo más complicados rodeados por agua, pero suelen visitar a sus padres a caballo. Trabajan en las escuelas agrotécnicas de la zona, aunque las clases están suspendidas por la emergencia climática.
Ana relata la situación con una calma que sorprende: "Estamos acostumbrados. Hemos pasado situaciones más difíciles y la vida misma nos ha llevado a mejorar en muchos aspectos para que no nos agarre desprevenidos. Sabemos que tenemos que tener forrajes, alimentos para las gallinas, chanchos y para nosotros", menciona la mujer que nació en El Bolsón pero eligió El Foyel para conformar su familia en los años 90.
Destaca que en ese sector se producen alimentos: "Si nos quedamos sin harinas, comemos papa. Acá sembramos, cultivamos y envasamos. No creo que esto dure mucho más tiempo y en caso de emergencia, podemos salir en un tractor". Tampoco pierde el sentido del humor al mencionar que el agua que los cubre tiene "un llamativo color chocolate y por lo tanto, funciona como abono".
"Amamos tanto este lugar que lo cuidamos y valoramos. Por eso, soy optimista. De hecho, tenemos tres hijos que también viven acá con nuestros 6 nietos", concluyó.
Alerta por la sanidad animal
Carlos Almazán, comisionado de El Manso, reconoció que la preocupación hoy es la sanidad de los animales para evitar que se debiliten y se enfermen. "Tuvimos lluvia incesante desde el lunes pasado y encima teníamos mucha cantidad de nieve arriba. Estábamos contentos porque íbamos a tener agua para el verano, pero aumentaron los caudales", indicó el responsable de la Comisión de Fomento, al tiempo que recalcó que ese sector está rodeado por cuatro ríos: El Foyel, El Manso, Villegas y Escondido.
"El Manso es el que más agua tiene y va hasta Chile. Por eso, todo se junta en El Manso Inferior. Desde ayer Foyel empezó a retroceder, pero El Manso se mantiene arriba", advirtió. Valoró que hasta ahora, si bien hay unas 20 familias aisladas, no han registrado evacuados pese a que habían acondicionado las escuelas y el centro comunitario.
"El Ministerio de Desarrollo Social llegó con módulos alimentarios y el Ministerio de Producción, con forrajes. Nuestra preocupación más grande son los animales por el estado de los pastizales que estaban comenzando a brotar", dijo. Por eso, solicitó la colaboración de técnicos y veterinarios y más partidas de forraje para reforzar lo ya entregado.
Con información de Río Negro.