El agua los saca de su escondite: los animales que pueden meterse en tu casa
¿Qué animal que se refugia en las cañerías puede aparecer en la bacha de tu cocina después de una lluvia? El especialista Roberto Stetson explicó cómo evitarlo y qué señal de alerta conviene mirar en casa.
Las lluvias intensas y las crecidas no solo complican por el agua acumulada: también empujan a serpientes, alacranes y arañas a buscar refugio en patios y viviendas. En Misiones, donde el clima favorece la actividad de estas especies, la prevención es clave para evitar accidentes.
El especialista en animales venenosos Roberto Stetson explicó en FM 89.3 Santa María de las Misiones que el inicio del verano coincide con una mayor actividad biológica de muchas especies, incluidas las que tienen veneno o ponzoña. La suba del nivel de los ríos y las lluvias abundantes las obligan a buscar terrenos más altos y lugares donde guarecerse.
Esa búsqueda de refugio puede llevarlas a entrar en las casas o acercarse a zonas habitadas. El riesgo es mayor cerca de ríos, arroyos, esteros y lagunas, aunque las precipitaciones también pueden provocar desplazamientos en sitios que no sufren una crecida directa.
Una experiencia en primera persona
Stetson conoce el problema de cerca. Vivió años en Formosa, cerca del río Paraguay y de la confluencia con el Pilcomayo, donde las inundaciones eran frecuentes. Recordó que incluso tuvo que abandonar su vivienda en canoa. A eso se suman sus 47 años como profesor de Biología Animal, una combinación que le permite explicar el comportamiento de estas especies y su función en la naturaleza.
El especialista remarcó que los animales no atacan a las personas por voluntad propia: usan sus mecanismos de defensa para protegerse y sus recursos biológicos para alimentarse. Muchos accidentes ocurren cuando los humanos se topan con ellos al compartir o invadir sus espacios naturales.
Yararás: las que llegan con los camalotes
Entre las especies que exigen mayor precaución, Stetson mencionó a las yararás, una de las serpientes que más puede aparecer en estas circunstancias. Suelen cazar cerca de los cuerpos de agua, sobre todo de noche, cuando esperan a los roedores que se acercan a beber.
Además, las crecidas pueden arrastrarlas sobre los camalotes. Esas plantas acuáticas funcionan como un refugio flotante que les permite viajar con la corriente y llegar a sitios alejados de su hábitat habitual, incluso a grandes distancias del punto de origen.
Si uno se encuentra con una serpiente, la recomendación es no intentar manipularla ni acercarse para ver si es venenosa. Aunque el miedo puede provocar reacciones impulsivas, lo más prudente es mantener la distancia y avisar a las autoridades o a equipos capacitados para intervenir.
Alacranes: la pista de las cucarachas y las cañerías
Otro riesgo que destacó Stetson es la presencia de alacranes o escorpiones, favorecida por la humedad. Entre las especies que mencionó está la Tityus trivittatus, conocida como alacrán amarillo, aunque también puede ser marrón. Es una especie adaptada al ambiente doméstico y puede encontrarse en distintos lugares.
El especialista explicó que estos escorpiones suelen reproducirse en cámaras sépticas, donde tienen una fuente de alimento abundante: las cucarachas. Por eso, la presencia de estos insectos puede ser una señal de alerta, ya que son una de sus principales presas.
Desde esos espacios, los escorpiones pueden desplazarse de noche por las cañerías y aparecer en bachas de cocina, lavatorios y bañeras. Para reducir las posibilidades de ingreso, recomendó mantener tapados los desagües, sobre todo al final del día, y conservar limpias las cañerías.
También insistió en controlar las cucarachas dentro de la vivienda. Según explicó, si los escorpiones comen cucarachas que ingirieron insecticidas, pueden verse afectados de forma indirecta. Por eso, combatir estos insectos es una medida útil para mantener a raya a los alacranes.
Sobre la creolina, un producto que algunas personas rocían alrededor de la casa para ahuyentarlos, Stetson puso en duda su efectividad. Contó que conoció experiencias en las que se aplicó directamente sobre escorpiones y, aunque parecían muertos, después volvían a moverse. Por eso, remarcó la necesidad de priorizar la limpieza, el control de las cucarachas y las medidas preventivas para impedir que entren.
Arañas, jardines y depósitos: qué cuidados tener
Las arañas también pueden generar preocupación en los hogares. Stetson mencionó a las arañas pollito, que aunque son venenosas no suelen provocar accidentes de importancia para las personas. En cambio, advirtió sobre la araña del rincón, conocida en algunos lugares como araña de los cuadros, que sí puede causar lesiones relevantes.
Esta última prefiere los sitios oscuros y poco ventilados. Sus mordeduras pueden producir lesiones importantes en la piel y, en determinadas circunstancias, complicaciones que pueden llegar a ser mortales. Por eso, recomendó aprovechar los días de calor para ventilar las viviendas, limpiar los ambientes y retirar las telarañas.
Las precauciones deben extenderse a galpones, depósitos y otros espacios donde se guardan objetos durante mucho tiempo. Antes de manipularlos, conviene revisar los rincones y evitar meter las manos en sitios donde puedan esconderse animales.
También es importante revisar el calzado antes de ponérselo, especialmente botas y borceguíes que se usan en áreas rurales. Stetson señaló que muchos accidentes ocurren cuando las personas se calzan sin comprobar que no haya arañas u otros animales refugiados adentro.
En patios y jardines, aconsejó mantener el pasto bien corto, retirar las hojas secas acumuladas y no dejar por mucho tiempo pilas de ladrillos, maderas u otros materiales sin moverlos, porque pueden convertirse en refugios para distintas especies.
Asimismo, recomendó usar guantes y pantalones largos al hacer tareas de jardinería, trasplantes o trabajos similares. En esta época también pueden aparecer orugas capaces de provocar accidentes dolorosos, por lo que conviene evitar el contacto directo con ellas.
¿Qué zonas de Misiones presentan mayor riesgo?
Consultado sobre los sectores donde es más probable encontrar animales ponzoñosos, Stetson señaló que, en el caso de las serpientes, las áreas periféricas de las ciudades, los barrios más alejados y los sectores de urbanización reciente requieren especial atención.
Sin embargo, advirtió que los alacranes pueden aparecer incluso en edificios de varios pisos. Como ejemplo, explicó que una persona puede llevar un ejemplar a su departamento al trasladar tierra usada como abono para una maceta. Si encuentra alimento y condiciones favorables, el animal puede quedarse en ese ambiente y reproducirse.
Además, las luces de los balcones pueden atraer polillas y mariposas, lo que genera una fuente de alimento para los escorpiones. Por eso, insistió en que la prevención no debe concentrarse solo en las viviendas ubicadas cerca de zonas naturales o inundables.
La araña del rincón también puede instalarse en ambientes domésticos, sobre todo en lugares oscuros y con poca ventilación, por lo que la limpieza periódica y la revisión de los objetos guardados resultan esenciales.
La prevención, clave para evitar accidentes
A lo largo de la entrevista en FM 89.3, Stetson insistió en que la limpieza de las viviendas, el mantenimiento de los patios y la revisión de los lugares donde pueden esconderse estos animales son medidas fundamentales para reducir el riesgo de accidentes.
Frente a las inundaciones y las lluvias que afectan a la región, la recomendación es prestar especial atención a los sectores donde se acumula agua, evitar manipular serpientes u otros animales desconocidos y extremar los cuidados al hacer tareas de jardinería, limpiar depósitos o colocarse calzado que estuvo guardado.
También es importante controlar las cucarachas, mantener tapados los desagües y ventilar los ambientes para disminuir las condiciones que favorecen la presencia de alacranes y arañas.
Aunque el temor ante un encuentro inesperado puede provocar una reacción inmediata, conocer los hábitos de estas especies y adoptar medidas preventivas permite actuar con mayor cuidado. En un período marcado por las lluvias y las posibles crecidas, la atención cotidiana puede ser determinante para evitar situaciones peligrosas.