El informe del Indec volvió a mostrar que más de la mitad de la población de los grandes aglomerados no accede a uno de los servicios básicos. Para la presidenta del Colegio de Arquitectos del Chaco, hay uno que no se puede reemplazar de ninguna manera, y sobre ese puso todas las alarmas.
La presidenta del Colegio de Arquitectos del Chaco, Daniela Petrucci, puso el foco en una desigualdad que atraviesa al Gran Resistencia y a buena parte de las ciudades argentinas: más de la mitad de la población de los 31 aglomerados urbanos relevados por el Indec no accede a por lo menos uno de los tres servicios básicos. Y entre agua, gas y cloacas, hay uno que no admite reemplazo.
La entrevista con LA VOZ DEL CHACO llegó después de que se difundiera el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) correspondiente al primer semestre de 2026, que volvió a mostrar las dificultades de acceso a los servicios esenciales en los principales centros urbanos del país.
Según ese relevamiento, el 52,6% de la población de los 31 aglomerados incluidos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) no accede al menos a uno de los tres servicios considerados fundamentales: agua corriente, gas natural por red y cloacas. El dato no mide exclusivamente al Chaco, pero permite dimensionar la extensión nacional de un problema con manifestaciones concretas en la provincia.
Alquileres imposibles y nuevos asentamientos
Para Petrucci, el crecimiento de los asentamientos informales no es nuevo, pero se agravó por la economía. «Esto es algo que viene de hace rato. Debe haber empeorado porque se generan nuevos asentamientos. ¿Por qué se generan? Porque los alquileres han subido una barbaridad y la gente ya no puede pagar alquiler», explicó.
La arquitecta describió el recorrido de muchas familias que no pueden sostener un alquiler ni entrar al mercado formal y terminan instalándose donde pueden, aunque el terreno no tenga lo mínimo. «Entonces va y se asienta en lugares, en lotes sin servicios, donde no hay agua y no hay cloacas», señaló.
El problema habitacional se traslada así al territorio: las familias consiguen un lugar donde construir, pero quedan expuestas a condiciones que dificultan su integración a la ciudad. La situación se complica cuando faltan redes de agua potable, cloacas, calles adecuadas y otros servicios indispensables.
Vulnerabilidad económica y también jurídica
Sobre los sectores más golpeados, Petrucci señaló que acumulan distintas formas de precariedad. «Es población altamente vulnerable económicamente y, en general, no voy a decir que todos, pero también tienen una vulnerabilidad jurídica porque no tienen el dominio del lugar donde están asentados, porque son asentamientos informales. No son los dueños», afirmó.
Así, la precariedad no se limita a la falta de servicios: también abarca la inseguridad sobre la tenencia de la tierra y las trabas para acceder a derechos básicos.
El FISU dado de baja y las obras que quedaron a mitad de camino
Uno de los ejes de la entrevista fue la interrupción de las políticas de integración sociourbana. Petrucci recordó el funcionamiento de la Secretaría de Integración Socio Urbana y del Fondo de Integración Socio Urbana (Fisu), un fideicomiso que financiaba obras de infraestructura y urbanización en barrios vulnerables.
«Esto era lo que trató de subsanar en su momento la Secretaría de Integración Socio Urbana, que trabajaba a través de fondos. Había un fideicomiso que se llamaba Fisu, el Fondo de Integración Socio Urbana, que ni bien asumió ese gobierno lo dio de baja», recordó.
El fondo se integraba, entre otros recursos, con el aporte extraordinario a las grandes fortunas creado durante la pandemia de coronavirus. Con ese mecanismo se financiaban apertura de calles, redes de agua y cloacas, veredas y otro equipamiento urbano. «Cuando toma el gobierno esta gestión, desaparece, deshace el fideicomiso, así como deshizo casi todos los fideicomisos», expresó.
Consultada sobre el destino de esos fondos, fue tajante: «La verdad es que no tengo ni idea. Debe haber ido al Ministerio de Economía y ahí a un agujero negro, básicamente».
La Rubita, el caso testigo
Al describir el impacto de la paralización, Petrucci mencionó el barrio La Rubita, en Resistencia. «Hay muchas obras que quedaron inconclusas, muchísimas obras. Nosotros tenemos el ejemplo en La Rubita. Esa obra quedó inconclusa, nunca se pudo llegar a terminar», afirmó.
También mencionó intervenciones en el barrio Zampa y en otros asentamientos chaqueños alcanzados por proyectos del Fisu. Cuando no se completan las redes, las calles y los equipamientos, los vecinos siguen expuestos a las mismas dificultades que motivaron la intervención estatal. Para la arquitecta, integrar los barrios a la ciudad exige continuidad en las políticas públicas y no intervenciones aisladas.
«El agua no hay forma de suplantarla»
Petrucci diferenció los servicios según su posibilidad de reemplazo. La falta de cloacas puede resolverse con sistemas individuales de tratamiento de efluentes, como cámaras sépticas y pozos absorbentes bien construidos. Sin conexión a la red de gas, las familias pueden usar garrafas. Con el agua, en cambio, no ocurre lo mismo.
«Si vos a la vulnerabilidad económica le agregás el no acceso a los servicios básicos, la situación se agrava», explicó. Y profundizó: «La cloaca podrías llegar a subsanarla con un pozo si no tenés redes cercanas. Existen los sistemas bien hechos, con cámaras sépticas y pozos absorbentes. El gas lo podés suplantar con una garrafa, pero el agua no hay forma».
En ese punto llegó una de sus definiciones más contundentes: «El agua es un servicio esencial que vos le tenés que dar a la población». Para la presidenta del Colegio de Arquitectos, el acceso al agua no es un beneficio adicional ni puede quedar supeditado a la capacidad económica de cada familia. «No estamos hablando de algo que, si no tengo, no pasa nada. El agua es imposible de suplantar, no existe otra forma», enfatizó.
La falta de agua segura impacta directamente en la higiene, la preparación de alimentos y la prevención de enfermedades. Por eso, su disponibilidad es una condición indispensable para una vida digna.
Sin planificación estatal no hay solución
Consultada sobre la responsabilidad del Estado en el avance de las ocupaciones informales, Petrucci vinculó el problema con la ausencia de planificación territorial. «Totalmente, es así», respondió sobre la relación entre el déficit habitacional y la falta de planificación.
«En general, el tema de las usurpaciones, el tema de los asentamientos y todas esas cuestiones que llevan a lo que estamos hablando tienen que ver con la falta de planificación del Estado», explicó. Y agregó que muchas veces los gobiernos no tienen tierras para desarrollar políticas habitacionales o no aprovechan los terrenos fiscales que sí poseen: «Muchas veces el Estado no es poseedor de tierras o no planifica por ahí las tierras que tiene como para poder generar lotes con servicios».
Para la arquitecta, esa tarea no puede quedar en manos del mercado inmobiliario ni de iniciativas particulares. «El Estado es el único que puede planificar esas cosas. No le podemos pedir a un privado que se ocupe de eso», afirmó. Su planteo incluye no solo construir viviendas, sino también generar suelo urbano, extender las redes de servicios y disponer de equipamiento comunitario.
Basurales, lagunas de oxidación y zonas inundables
Otro de los puntos que remarcó fue la situación ambiental de muchos asentamientos. Ante la urgencia por encontrar un lugar donde vivir, algunas familias ocupan terrenos que no reúnen condiciones para el desarrollo urbano.
«Hay muchos que también sufren otro tipo de vulnerabilidades. Están cerca de basurales, están cerca de lagunas de oxidación, terrenos que en general no se deberían ocupar, pero que se ocupan ante la desesperación de la gente por no tener un lugar donde vivir», describió. Y confirmó que también hay asentamientos en zonas inundables: «Inundables también».
En el Chaco, donde las lluvias intensas y los problemas de drenaje son parte del día a día, ocupar terrenos sin planificación agrava la vulnerabilidad. Por eso, Petrucci sostuvo que las políticas de hábitat deben evaluar antes las características ambientales de cada sector y evitar que las familias terminen en espacios no aptos para la urbanización.
La obra pública como herramienta central
Sobre el final, Petrucci defendió el rol de la obra pública para concretar la integración urbana. «Al reducirse o sacar del medio lo que es la obra pública, muchas veces sacamos del medio lo que es planificación para hacer una obra pública», advirtió.
Las intervenciones urbanas requieren estudios, proyectos y planificación previa: definir qué infraestructura necesita cada sector, cómo se conectará con el resto de la ciudad y qué servicios se garantizarán a sus habitantes. «Necesitás planificar algo. No podés hacer las cosas al tuntún», expresó.
«La obra pública es esencial para que todo esto pueda llegar a ser sustentable», concluyó.
El Colegio de Arquitectos y el ciclo sobre urbanismo
En el tramo final de la entrevista, Petrucci se refirió al ciclo de charlas que lleva adelante el Colegio de Arquitectos del Chaco. Anticipó que el jueves siguiente se desarrollaría un nuevo encuentro bajo el eje «La ciudad en perspectiva», con abordajes sobre accesibilidad universal, perspectiva ambiental y perspectiva de género.
Además, anunció que el 26 de noviembre será la última actividad del año, dedicada a la participación ciudadana. «En el Mes del Urbanismo terminamos con el ciclo de charlas. El próximo 26 es la charla final, que es sobre la participación ciudadana», adelantó.