El agua que no se va de las calles de Añatuya: el paso clave que dio el municipio
Los vecinos de Añatuya conviven hace tiempo con el agua estancada en varias calles y los reclamos no paran. El municipio se reunió con la UNSE y el ERSAC para buscar una salida de fondo, pero el plan todavía no tiene fecha.
En Añatuya el agua que queda estancada en varias calles dejó de ser un problema pasajero. El municipio, la UNSE y el ERSAC se sentaron a analizar las causas de fondo, en un intento por encontrar una salida que no sea solo escurrir el líquido y esperar la próxima lluvia.
La gestión que encabeza el intendente Julio Ernesto Castro viene sosteniendo reuniones con organismos provinciales y especialistas para atacar el origen del problema. El diagnóstico apunta a las pérdidas en la red de agua potable, el estado de los desagües y otras fallas de la infraestructura urbana que exceden una intervención superficial.
Qué se evaluó en el encuentro
Representantes de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), del Ente Regulador de los Servicios de Agua y Cloacas (ERSAC) y de la Municipalidad de Añatuya mantuvieron una reunión de trabajo. Allí se repasaron las posibles causas del estancamiento, el estado de las cañerías y los desagües, y distintos aspectos de la infraestructura existente.
La idea es reunir información técnica precisa antes de definir qué obras y acciones se van a ejecutar. La participación de la UNSE aporta una mirada académica para estudiar el comportamiento del agua y las características del suelo.
El impacto en el día a día
La situación complica la circulación de peatones, motociclistas y vehículos. Además, la presencia permanente de agua puede generar malos olores, deteriorar las calles y crear condiciones para la proliferación de mosquitos.
Desde el municipio sostienen que las medidas no pueden limitarse al escurrimiento circunstancial, sino que deben avanzar sobre las causas que provocan las pérdidas y la permanencia del líquido en la vía pública. Mientras se atienden las situaciones más urgentes, se busca el acompañamiento de los organismos competentes para intervenir sobre lo estructural.
El compromiso asumido entre la UNSE, el ERSAC y el municipio apunta a trabajar de manera articulada y establecer un plan de intervención que deje atrás las respuestas temporales. La expectativa de los vecinos es que las gestiones se traduzcan en soluciones visibles en las calles.