El agua que no se va: la lucha de Añatuya contra las pérdidas que ya cansaron a todos
Todos esperaban que Aguas de Santiago resolviera las pérdidas de agua que inundan Añatuya. Pero pasó lo contrario: el problema sigue, los vecinos se cansaron y ahora preparan un reclamo que promete dar que hablar.
En Añatuya, el reclamo por las constantes roturas de cañerías ya no es solo un tema de conversación: se convirtió en un problema que afecta la vida diaria de vecinos y comerciantes. Las pérdidas de agua se repiten en el centro y en los barrios, y nadie encuentra una solución definitiva.
Los frentistas aseguran que los inconvenientes se prolongan durante varios días, con el agua acumulada en calles y veredas. En algunos puntos, el caudal es tan importante que complica el tránsito peatonal y vehicular, y hasta genera anegamientos.
Los comerciantes son de los más perjudicados. La presencia constante de agua frente a sus locales afecta el acceso de los clientes y dificulta el trabajo diario. "Es imposible trabajar así", resumió uno de ellos, visiblemente molesto por la situación.
Detrás de cada pérdida hay también un desperdicio de un recurso esencial: el agua potable. Los derrames no solo generan molestias, sino que también provocan el deterioro progresivo de calles y veredas, un daño que a la larga termina pagando toda la comunidad.
¿A quién le reclaman?
La responsabilidad recae en Aguas de Santiago, la empresa que presta el servicio en la ciudad. Los vecinos cuestionan que, pese a los reclamos realizados, los problemas continúen repitiéndose. Piden una intervención que solucione las roturas de manera definitiva, y no que se atiendan las pérdidas de forma momentánea.
"No queremos más parches, queremos que arreglen el problema de fondo", sostienen los frentistas, que ya no confían en las promesas de una solución rápida.
El reclamo que se organiza
Ante la falta de respuestas, algunos vecinos confirmaron que comenzaron a organizarse. La idea es llevar adelante un reclamo formal frente a las oficinas de Aguas de Santiago para exigir medidas concretas.
La movida busca que la empresa tome nota de la situación y se comprometa a evitar que las pérdidas sigan afectando a distintos sectores de la ciudad. Mientras tanto, el agua sigue corriendo y la paciencia, agotándose.