El agua que toman en la Meseta de Somuncurá escondía un mineral que preocupa a los científicos

Se pensaba que el problema estaba en el agua que corre bajo tierra, pero la clave apareció en un mineral que se disuelve al contacto con las rocas. El detalle que cambia todo para quienes viven en la Meseta de Somuncurá.

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El agua que toman en la Meseta de Somuncurá escondía un mineral que preocupa a los científicos
El agua que toman en la Meseta de Somuncurá escondía un mineral que preocupa a los científicos

Un equipo del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (Ipeec), dependiente del Conicet, puso la lupa sobre el agua de la Meseta de Somuncurá y encontró fluoruro en concentraciones que, en la mayoría de las muestras, superan los 1,5 miligramos por litro. Ese nivel, advierten, implica un riesgo para la salud.

El trabajo se basó en el análisis de 54 muestras recolectadas en pozos, vertientes y arroyos repartidos por distintos sectores de la meseta, un territorio de más de 15.000 kilómetros cuadrados que se extiende por el centro de Chubut y el norte de Río Negro, con extensos afloramientos de rocas volcánicas.

Qué dicen los números

La investigación, liderada por María del Pilar Álvarez, se presentó en el Congreso Argentino de Hidrogeología que se realizó en Mar del Plata. Allí la especialista detalló que las concentraciones más altas aparecen en las aguas subterráneas, donde se registraron valores de hasta 8 miligramos por litro.

El motivo hay que buscarlo bajo tierra: a medida que el agua circula por el subsuelo entra en contacto con distintos minerales que liberan fluoruro durante su disolución. Los procesos geológicos, concluyó el estudio, son claves para explicar cómo se distribuye este elemento en la región.

Por qué se concentra

Los investigadores explicaron el mecanismo que favorece la acumulación. “Además, la precipitación de calcita -mineral compuesto de carbonato de calcio- reduce la disponibilidad de calcio en el agua y favorece la disolución de fluorita, otro mineral que aporta este elemento. Los tiempos prolongados de permanencia del agua bajo tierra también contribuyen a incrementar su concentración”, señalaron.

El dato no es menor para una zona donde buena parte de las poblaciones depende de pozos, vertientes y cursos de agua temporarios para abastecerse. Los resultados, según los autores, sirven para evaluar la calidad del recurso en ese contexto.

¿Se puede tomar?

Álvarez aclaró que la aptitud del agua cambia según el lugar y el recorrido. “Hay grandes variaciones en la calidad, pero las vertientes que se localizan entre los basaltos de la meseta de Somuncurá en general tienen bajos contenidos de fluoruros y son aptas. A medida que el agua fluye y se aleja de las nacientes, el contenido de fluoruro se incrementa y alcanza valores que superan el aceptable para consumo”, precisó.

El estudio se desarrolló junto a especialistas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, el Centro de Investigaciones Geológicas y el Instituto Patagónico de Geología y Paleontología.

Foto: gentileza

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