El agua vuelve a los canales de Roca y resurge la alerta por los perros que caen y no pueden salir
El agua ya corre por los canales de Roca y los proteccionistas no quieren repetir la tragedia del año pasado. ¿Qué medidas piden antes de que sea demasiado tarde?
La apertura de las compuertas del Dique Ballester marcó el inicio de la temporada de riego en el Alto Valle, y con ella volvió el temor de los proteccionistas de Roca: los perros que caen a los canales y no logran salir. La agrupación Ranhu ya difundió mensajes de prevención, recordando que el año pasado 40 animales murieron ahogados.
Desde el martes, el agua corre nuevamente por el Canal Principal de Riego. Aunque el caudal todavía es bajo, el peligro ya está presente, sobre todo para los animales de tamaño chico o mediano que puedan resbalar en los márgenes.
¿Cuál es la preocupación de los proteccionistas?
En diálogo con este medio, desde Ranhu advirtieron que la situación se repite cada temporada. “Es muy poco el caudal ahora pero si acá se cae un perro chico o mediano, estamos en problemas. El año pasado en lo que va de agosto a marzo, 40 perros fallecidos. Hay mucha gente que pasea con sus perros sin correas o bozal. Es por eso que hay que tener cuidados, no esperar a que pase algo”, manifestaron.
En 2025, apenas comenzado el ciclo de riego, ya se habían registrado múltiples incidentes. Para noviembre, contabilizaban 23 caídas, y en 10 de esos casos el desenlace fue fatal por ahogamiento.
¿Por qué no se colocan cercos?
Una de las soluciones que se barajan es el cercado de los puntos más peligrosos, pero desde el Consorcio de Riego señalaron que hay cuestiones operativas que lo impiden. Por eso, la estrategia de las organizaciones apunta a la tenencia responsable de mascotas, especialmente de quienes viven cerca de los canales o los transitan durante los paseos.
La normativa municipal ya contempla estas situaciones. La Ordenanza Nº 4983/22, que regula el cuidado responsable de animales no humanos en Roca, prohíbe que los perros anden sueltos en la vía pública, exige el uso de correa o métodos de sujeción adecuados, y establece la obligación del bozal para razas grandes o agresivas. También responsabiliza a los dueños de recoger las heces y de garantizar que los animales no escapen de sus hogares.
Los proteccionistas insisten en que la prevención es clave y que no hay que esperar a que ocurra una tragedia para tomar medidas. Mientras tanto, el agua sigue subiendo en los canales y la alerta permanece encendida en toda la ciudad.
