El agujero tapado con cartón que abrió paso al robo de un arsenal en pleno centro
Tres alarmas sonaron en la madrugada, pero el local siguió siendo saqueado. Un hueco tapado con cartón y una zona sin cámaras fueron la llave para vaciar la armería de un camping en pleno centro de Río Gallegos.
Un local de camping en la avenida San Martín al 400 fue vaciado de su armería en una madrugada de precisión milimétrica. La investigación apunta a un robo agravado por escalamiento y pone la lupa sobre las alarmas que sonaron tres veces sin que nadie frenara el saqueo.
El expediente que instruye el Juzgado de Instrucción N° 1, a cargo de la jueza subrogante Yamila Bórquez, busca reconstruir cómo una banda logró vulnerar las defensas de "Kau Camping" sin llamar la atención de los vecinos ni de la empresa de monitoreo contratada por el dueño, un hombre de 62 años.
La maniobra no fue improvisada. Los intrusos evitaron la fachada vidriada sobre la avenida principal y se dirigieron al fondo del edificio, un sector oscuro al que las cámaras instaladas por el comerciante no llegan a enfocar.
Un acceso calculado al milímetro
Según pudo reconstruir La Opinión Austral, el primer paso fue superar el paredón perimetral. Ya dentro del predio, los delincuentes se movieron en la zona ciega del sistema de vigilancia.
Allí encontraron un hueco de aproximadamente un metro de diámetro en una pared lindante, tapado de manera precaria con cartones y elementos acumulados. La banda retiró ese parche sin hacer ruido y abrió el camino.
Con el acceso despejado, rompieron los vidrios de una ventana contigua y forzaron las rejas de seguridad. Así llegaron al salón de ventas y fueron directo a las vitrinas donde se exhibía el material más delicado del local: armas de fuego.
El botín: once millones en armamento
El valor estimado de lo sustraído asciende a once millones de pesos en mercadería legal. La lista incluye diez armas de puño de alta gama: pistolas semiautomáticas Bersa en calibres Thunder 380, TPR9 y BP9CC, además de revólveres de doble acción Taurus en .38 Special y .22 Largo Rifle.
También se llevaron dos cajas de municiones de punta hueca. Para el propietario, el golpe patrimonial es enorme, pero las autoridades ponen el foco en otro riesgo: el destino que ese poder de fuego pueda tener en el mercado negro de Río Gallegos.
Las alarmas que sonaron y nadie respondió
El costado más inquietante del caso aparece en la testimonial que el damnificado brindó en la Comisaría Primera. La empresa de monitoreo registró tres disparos del sistema de alarma durante la madrugada: a las 00:41, a las 04:42 y a las 05:36.
Cada alerta exigía una inspección o una comunicación inmediata con los titulares. Sin embargo, el operario de vigilancia asignado se habría limitado a acercarse al frente del local, hacer una revisión ocular de la fachada principal, sacar una foto con el celular y enviársela por WhatsApp al dueño, con el argumento de que no había novedades visibles.
Mientras el vigilador fotografiaba la vereda de la avenida San Martín y se retiraba, el propietario dormía en su casa, donde también tiene el mismo servicio y está acostumbrado a recibir llamados ante cualquier contingencia. Del otro lado de la pared ciega, en el fondo del local, los intrusos terminaban de vaciar las vitrinas.
La investigación sigue en marcha para dar con los responsables y recuperar las armas antes de que terminen en manos del mercado negro.