El ahogo de las PYMES correntinas: por qué los embargos de ARCA quedaron en pausa
El comercio correntino venía advirtiendo que la situación ya era insostenible, y la medida del Gobierno le da un respiro a miles de pymes. Pero el alivio tiene un límite: el dato que más preocupa al sector y que el representante de CAME en Corrientes se animó a arriesgar.
La decisión del Gobierno nacional de frenar los embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) sobre las pequeñas y medianas empresas cayó bien en el comercio de Corrientes, un sector que hace tiempo viene alertando sobre el ahogo financiero que atraviesa.
Enrique Collantes, representante de Corrientes en la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y referente histórico del comercio capitalino, valoró el anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo. Pero puso una condición: la suspensión de los procedimientos judiciales y administrativos debe venir acompañada de alternativas de financiamiento para que las pymes puedan regularizar sus deudas sin comprometer aún más sus recursos.
«Para todos los comerciantes es un alivio»
Collantes no ocultó su satisfacción por la medida. «Para todos los comerciantes es un alivio, en una situación como estamos hoy en día, con la baja de ventas y todo. Es un alivio, tanto para Corrientes como para todo el país. Lo digo sinceramente, para todos los comerciantes es un alivio», expresó.
El dirigente mercantil consideró que la decisión llega en un momento especialmente delicado para la actividad y planteó que el organismo recaudador debería dar un paso más: extender los plazos de pago y abrir mayores posibilidades de financiación.
«Soy de la idea de que, aparte de esto que hizo, pueda también prolongar los pagos y financiar a la gente, porque está bien esto, pero alargar un poco y, bueno, esperar que pase la tormenta. Porque realmente, te digo, ya era insostenible esta situación», manifestó.
La encrucijada de pagar o seguir abierto
La descripción de Collantes retrata una dificultad cotidiana para los pequeños y medianos comerciantes: repartir recursos cada vez más escasos entre salarios, servicios, proveedores, impuestos y otros compromisos indispensables para mantener las puertas abiertas.
El contexto no ayuda. Las ventas están debilitadas, los costos operativos suben y la capacidad de compra de los consumidores se retrae. Muchas empresas enfrentan compromisos económicos crecientes y, en varios casos, debieron postergar el pago de sus obligaciones tributarias para poder sostener el funcionamiento diario.
La estimación que preocupa: entre el 60% y el 80%
Uno de los datos más significativos que aportó Collantes fue su estimación sobre la proporción de empresas con problemas financieros. Aclaró que no cuenta con un relevamiento estadístico que permita precisar la cantidad de establecimientos afectados, pero se animó a arriesgar un porcentaje.
«No tengo el dato para darlo con certeza, pero te puedo decir que comercialmente, en general, hoy, si tengo que arriesgar un porcentaje, puedo decir que entre el 60% y 80% de las PYMES, tenga deuda grande o chica, siente el ahogo de los costos y la presión fiscal», afirmó.
El representante correntino en CAME vinculó ese escenario con la retracción de las ventas, las dificultades para sostener los niveles de actividad y el incremento de los costos que deben afrontar los comerciantes. En ese marco, explicó que muchas empresas se vieron obligadas a establecer prioridades para administrar sus recursos.
«El empresario prefirió pagar los sueldos y se atrasó en ARCA. El empresario deja de pagar, porque primero está cumplir con su personal», resaltó.
Un poco de aire para el sector
Para numerosos establecimientos, la acumulación de obligaciones tributarias no responde a una decisión de abandonar sus compromisos, sino a la falta de liquidez suficiente para afrontar todos los gastos al mismo tiempo. La suspensión de embargos puede evitar que las dificultades de financiamiento se transformen en un problema todavía mayor para las empresas.