El Aibe: la confesión de un niño y el hallazgo que estremeció a la policía
La hija mayor llegó a su casa y escuchó las palabras que la paralizaron. Lo que encontró después en el dormitorio y el desenlace a pocos metros de la vivienda conmocionó a toda una comunidad santiagueña.
Una mujer de 30 años fue encontrada sin vida en su dormitorio, mientras su concubino, un pastor evangélico, apareció muerto a pocos metros. El sábado 28 de febrero, la localidad santiagueña de El Aibe, en el departamento Banda, fue escenario de un doble crimen que dejó a tres niños en la orfandad. La víctima, María Chazarreta, fue atacada a puñaladas por Ramón Jiménez, con quien convivía desde hacía una década.
¿Qué descubrió la hija de 12 años?
El hecho se conoció alrededor de las ocho de la mañana. La hija mayor de la mujer regresó a su hogar tras pasar la noche en casa de un familiar. Al ingresar, encontró a sus hermanos menores llorando y la puerta del dormitorio de su madre cerrada.
Fue el niño de 8 años quien le habría dicho: “Mi papi le hizo daño a mi mami”. Al abrir la habitación, la adolescente descubrió a su madre tendida sobre la cama, ensangrentada y sin signos de vida. La escena presentaba un forcejeo previo, con el dormitorio revuelto y manchas de sangre.
La búsqueda desesperada del agresor
Alertada la Policía, efectivos del Destacamento de El Aibe constataron que la mujer llevaba varias horas fallecida, ya que el cuerpo presentaba rigidez cadavérica. Ante los uniformados, el menor relató que presenció cómo su padre atacaba a su madre con un cuchillo y luego se daba a la fuga.
De inmediato se dispuso un operativo de rastrillaje para ubicar a Ramón Jiménez. La búsqueda incluyó personal policial, la División Canes y apoyo aéreo mediante drones. Mientras tanto, en la vivienda trabajaron los fiscales Ignacio Guzmán y Álvaro Yagüe, junto con peritos de la División Policía Científica.
Las heridas mortales y el trágico final
Los primeros informes forenses indicaron que María Chazarreta presentaba múltiples heridas cortantes en el rostro y el cuerpo. Además, tenía dos lesiones punzopenetrantes en el abdomen que resultaron mortales.
Horas después, a unos cien metros de la casa, en una zona montuosa, los investigadores hallaron el cuerpo de Jiménez. El hombre, conocido como “Picadillo” en el vecindario, estaba colgado de un árbol con una soga. Presentaba signos de haber fallecido varias horas antes, por lo que se presume que se quitó la vida en las primeras horas de la mañana tras cometer el crimen.
El cadáver del agresor iba a ser sometido a autopsia en la Morgue Judicial. Los tres niños de la pareja, ahora huérfanos, fueron asistidos por familiares. La causa quedó bajo investigación para esclarecer las circunstancias que derivaron en este trágico desenlace en el humilde domicilio de El Aibe.