El ajuste de Milei golpea su propia recaudación: el círculo vicioso que nadie quiere ver
El ajuste de Milei genera un círculo vicioso: menos actividad, menos recaudación y más ajuste. ¿Qué dice el informe del Banco Provincia sobre el recorte a la inversión pública?
El primer déficit primario de la era Milei, registrado en junio pasado, encendió las alarmas: el ajuste fiscal está erosionando la recaudación por la caída de la actividad, y el Gobierno enfrenta un escenario donde sus propias políticas socavan los ingresos públicos.
El Sector Público Nacional anotó un rojo de 0,7 billones de pesos en junio, cuando un año antes había logrado un superávit de 1,1 billones, siempre a precios constantes. La reversión se explica por una caída interanual del 9% en los ingresos, producto del menor nivel de actividad y de la reducción de tributos.
¿Qué impuestos se derrumbaron?
Los recursos ligados al mercado interno fueron los más castigados. El IVA retrocedió 5% interanual, los aportes de la seguridad social cayeron 4%, el impuesto a las Ganancias se desplomó 20% y los derechos de exportación se hundieron casi 50%. Un combo que terminó con el superávit que el Gobierno usaba como bandera.
Un informe del Banco Provincia plantea el interrogante clave: "¿Podría haberse logrado el mismo ahorro fiscal con un menor impacto sobre la demanda interna?". La respuesta está en el diseño del ajuste.
El recorte que ahoga la economía
El Gobierno concentró el tijeretazo en la inversión pública, justo la partida con mayor efecto multiplicador. Entre 2024 y 2026, el gasto de capital sufrió un recorte cercano al 80% en términos reales, mientras el resto del gasto se redujo 27,5%. Y aunque la inversión representaba menos del 10% del gasto total entre 2021 y 2023, explicó cerca del 20% del ajuste total.
Un estudio del BID sobre 125 episodios de consolidación fiscal en 70 países muestra que un ajuste del 1% del PBI reduce la actividad en 0,4%. Pero si el recorte pega en la inversión pública, la caída trepa al 0,7% a tres años. En cambio, si se enfoca en gasto corriente, el efecto recesivo es menor e incluso se revierte en el mediano plazo.
La conclusión es contundente: "la diferencia entre un ajuste concentrado en gasto corriente y otro en gasto de capital alcanza 1,6 puntos de crecimiento por cada punto de caída del gasto". O sea, no es lo mismo qué se recorta, sino cómo.
Inversión pública en mínimos históricos
El gasto de capital está en los niveles más bajos de los últimos 35 años. Si la tendencia sigue, el período 2024-2027 cerrará con el menor ratio de inversión sobre PBI desde 1983. Y esto no es menor: cada punto de inversión pública impulsa 3,5 puntos de inversión privada, según el Bapro.
Mientras tanto, el Gobierno usó el margen fiscal para bajar impuestos a los sectores concentrados: eliminó el PAIS, redujo Bienes Personales, recortó impuestos internos y bajó retenciones para algunos productos agropecuarios. Pero esas rebajas tienen un impacto mucho menor: cada punto de inversión pública genera 1,2 puntos de PBI, mientras que las rebajas tributarias apenas llegan a 0,45 puntos.
El informe del Banco Provincia es lapidario: el Gobierno eligió "sobre-ajustar en las partidas con mayor impacto sobre la economía real" y usar el alivio tributario en instrumentos con menor capacidad de reactivación.
El costo social del ajuste
El FMI advierte que los ajustes de gasto suelen empeorar la distribución del ingreso, a menos que se compensen con impuestos progresivos o transferencias focalizadas. Pero acá se hizo lo contrario: se redujeron impuestos a patrimonios altos, profundizando el sesgo regresivo.
La conclusión del informe es un duro diagnóstico: "El perfil del ajuste fiscal agudizó la caída de la demanda interna, a la vez que la baja de impuestos hizo lo propio con el perfil regresivo del recorte del gasto. Siempre eligieron la opción que menos contribuía a la recuperación de la economía real".