El ajuste educativo de Milei: una caída del 47,7% que contradice su discurso
El presupuesto educativo cayó 47,7% en dos años de gestión libertaria, y los salarios docentes perdieron 22% de poder adquisitivo. Pero el Gobierno insiste en mirar hacia atrás.
Mientras el Gobierno nacional atribuye los malos resultados de las pruebas PISA a las gestiones anteriores, los números muestran una realidad incómoda: el presupuesto educativo se desplomó durante la era Milei. Un informe del IIEP de la UBA y el CONICET revela que la partida destinada a educación cayó un 47,7% real en el bienio 2024-2025, y lo presupuestado para 2026 proyecta otra baja del 12,7%.
Este martes se conocieron los resultados de las pruebas PISA 2025, que la OCDE realiza cada tres años a estudiantes de 15 años. Argentina empeoró sus marcas de 2022 en Lectura, Matemática y Ciencias. El dato más contundente: el 76% de los alumnos no alcanzó el nivel mínimo en Matemática, el peor registro desde 2006.
En el ranking global, el país se ubicó en el puesto 75 de 91 en Matemática, 71 en Ciencias y 62 en Lectura. Entre los 13 países latinoamericanos que participaron, Argentina quedó octava en las tres áreas, según el análisis de Argentinos por la Educación.
El Gobierno busca responsables
Lejos de cualquier autocrítica, el Ministerio de Capital Humano emitió un comunicado en el que sostiene que los resultados son "consecuencia directa de las políticas educativas aplicadas por gestiones anteriores". La cartera que dirige Sandra Pettovello fue más allá: "El estado de la educación es consecuencia directa de una cultura educativa instaurada durante años por los gobiernos kirchneristas, que deterioraron cada sector del sistema".
Sin embargo, el informe del IIEP de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y el CONICET pinta otro panorama. La Secretaría de Educación ejecutó apenas el 58% de su presupuesto anual hasta ahora, lo que sugiere una subejecución de unos 10 puntos para esta altura del año. Es la tercera dependencia de Capital Humano que menos porcentaje de su partida gastó.
El gasto educativo nacional pasó de representar el 1,6% del PBI en 2015 al 1,4% en 2023, pero para 2026 se proyecta que caiga a apenas el 0,7% del PBI. Una tendencia que, de concretarse, dejaría al financiamiento educativo en mínimos históricos.
Medidas concretas que desfinanciaron el sistema
Más allá de los números, el Gobierno tomó decisiones que impactaron directamente en las aulas. En marzo de 2024 eliminó el Fondo de Incentivo Docente (FONID), que ayudaba a financiar los salarios de los maestros en todas las provincias. La CTERA calculó que los sueldos docentes reales cayeron un 22% entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025.
También desapareció el programa Conectar Igualdad, que fue desfinanciado en 2024 y directamente eliminado del presupuesto en 2025. Era una herramienta clave para que los alumnos accedieran a tecnología.
El Fondo de Compensación Salarial Docente, destinado a las provincias más pobres para garantizar el salario mínimo de los maestros, no tuvo ejecución ni en 2024 ni en 2025. Para 2026, el presupuesto le asigna solo 26.000 millones de pesos, un monto irrisorio frente a las necesidades.
En mayo de 2025, además, Milei sacó por decreto a la Secretaría de Educación de la Paritaria Nacional Docente. Desde entonces, el Estado nacional dejó de garantizar un piso de aumento salarial común, dejando la negociación librada a cada provincia.
La Ley de Presupuesto 2026 dio el golpe final: eliminó el piso de gasto educativo del 6% del PBI que regía desde 2006. Aunque esa norma rara vez se cumplió, funcionaba como un incentivo para aumentar las partidas. También anuló el mínimo del 0,2% de los recursos públicos destinados a la educación técnica de nivel medio y terciario.
El contraste entre el discurso oficial y los hechos es difícil de sostener: mientras se culpa al pasado, las políticas actuales profundizan el ajuste que golpea a docentes y estudiantes.