El ajuste que silenciaron: recortaron el 70% de los fondos que esperaban las provincias
Un recorte silencioso de $ 320.711 millones elimina el 70% de los ATN no ejecutados. ¿Cómo afecta esto a las provincias y qué alternativas les quedan?
El Gobierno nacional eliminó de un plumazo el 70% de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que las provincias aún no habían recibido para lo que resta del año. La decisión, oficializada por Manuel Adorni y Luis Caputo, profundiza la concentración de recursos en la administración central y deja a los distritos con menos margen para afrontar sus gastos.
La Decisión Administrativa 20/2026 recortó $ 320.711 millones en partidas discrecionales, afectando principalmente al Programa de Relaciones con las Provincias y Desarrollo Regional. Según un informe de Politikon Chaco, eso implicó eliminar casi tres cuartas partes de los ATN no ejecutados, fondos que provienen de impuestos coparticipables aportados también por las propias provincias.
¿Qué pasó con la inversión nacional?
El ajuste se suma a una inversión real directa (IRD) que ya estaba en mínimos históricos. Durante 2025, el Estado nacional destinó $ 890.291 millones a las provincias, una cifra que, si bien subió nominalmente respecto a 2024, quedó un 65,1% por debajo del promedio histórico entre 1995 y 2023. El rubro de construcciones, que representa el 57% de la IRD, cayó un 73,3% respecto a ese promedio.
En Catamarca, la reasignación de partidas ya se sintió: se redujeron más de $ 7.000 millones en infraestructura, casi el 40% de lo previsto para este año, con fuerte impacto en obras viales e hídricas.
La coparticipación también se achica
Durante el primer cuatrimestre de 2026, las transferencias automáticas por coparticipación federal cayeron un 5,7% real respecto al mismo período de 2025, por la desaceleración en la recaudación nacional. El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, ya había advertido en la apertura de sesiones ordinarias del 1 de mayo que “las transferencias automáticas se volvieron insuficientes”.
Jalil defendió el uso de herramientas alternativas como recursos propios, financiamiento bancario y fondos de la actividad minera para compensar el repliegue de la asistencia nacional. La situación, según especialistas, refuerza la dependencia financiera de los distritos y tensa las cuentas provinciales de cara al resto del año.