El alarmante crecimiento de un opioide letal: ¿qué está pasando con las incautaciones récord?
Las estadísticas muestran un aumento alarmante en las incautaciones de esta peligrosa sustancia, pero ¿quiénes están detrás de su distribución ilegal y qué medidas están tomando las autoridades para frenarla?
Las estadísticas oficiales muestran un aumento explosivo en el secuestro de fentanilo, un opioide 100 veces más potente que la morfina, aunque su consumo recreativo sigue siendo considerado “de nicho” en Argentina. Mientras las autoridades detectan cada vez más desvíos de esta sustancia medicinal, expertos advierten sobre su peligrosidad y la necesidad de mantenerlo fuera del circuito ilegal.
En 2025, las fuerzas de seguridad incautaron 1.628 ampollas de fentanilo y remifentanilo en 11 operativos a lo largo del país. Esta cifra representa un salto abismal respecto a los apenas 18 procedimientos registrados durante todo el año anterior, cuando solo se habían encontrado 18 ampollas en tres allanamientos.
Carlos Damin, médico y doctor en Toxicología de la Universidad de Buenos Aires, explicó que “hoy los problemas vienen más por el lado del consumo de ‘tusi’ (la llamada ‘cocaína rosa’, mezcla de ketamina y meta anfetamina) en las personas de mayor poder adquisitivo, y el consumo abusivo de alcohol barato (a veces mezclado con clonazepam) y la cocaína fumada, en los estratos más bajos”.
¿Por qué preocupa tanto el fentanilo?
El fentanilo es un opioide sintético cuyo uso en Argentina está controlado y permitido exclusivamente dentro del sistema de salud. La ley lo considera un estupefaciente, por lo que todas las incautaciones registradas provienen de desvíos o robos a farmacias, droguerías o laboratorios a través de empleados infieles.
“El fentanilo llega a los diarios porque lamentablemente murieron un médico y un enfermero en Palermo. Pero no es algo que se vea en las guardias de los hospitales. Por cada 30 casos de ‘tusi’ aparece alguien que dice que cree que consumió fentanilo”, detalló Damin a Clarín.
El experto agregó que “es muy, muy esporádico. Además, el que se encuentra acá es fentanilo medicinal que tiene baja concentración y está a disposición de unos pocos. En Argentina los opioides no tienen tradición de sustancia de abuso, y esperemos que siga así”.

El anestesista Alejandro Zalazar (31) y el enfermero Eduardo Bentancourt (44) murieron en Palermo, bajo la sombra del propofol.
Los casos que encendieron las alarmas
El tema volvió a la agenda pública tras la muerte del médico anestesista Alejandro Zalazar (29), quien fue encontrado sin vida en su casa de Palermo el 20 de febrero tras inyectarse propofol. La investigación de este caso llevó a descubrir un desvío sistemático de sustancias medicinales para fiestas privadas.
Poco después, el enfermero Eduardo Bentancourt (44) también falleció mientras se inyectaba alguna sustancia sedante. En su departamento, también ubicado en Palermo, las autoridades encontraron decenas de ampollas, entre ellas de propofol, midazolam y fentanilo.
Damin aclaró sobre estas sustancias que “inyectarse bromuro de vecuronio, por ejemplo, es como drogarse con corticoides. No tiene sentido”, refiriéndose a que estas drogas médicas no producen los efectos buscados por los consumidores recreativos.
El origen del problema
El análisis de los 11 operativos realizados durante 2025 permite identificar dos principales fuentes del fentanilo ilegal: empleados infieles de hospitales y el contrabando desde laboratorios paraguayos con destino a Argentina o Chile.
Un dato revelador surgió durante la investigación del caso del fentanilo contaminado del laboratorio HLB Pharma -que causó la muerte de al menos 111 personas- cuando se descubrió que el empresario Ariel García Furfaro tenía planes de abrir un laboratorio en Paraguay en la zona de la Triple Frontera.

Una de las marchas por el fentanilo contaminado, en Rosario.
Los operativos más significativos de 2025
El primer día del año pasado, un enfermero del Hospital Paroissien de La Matanza fue detenido por robar 3 ampollas de fentanilo. El hecho se descubrió gracias a las cámaras de seguridad, y en el domicilio del empleado se encontró el fentanilo junto a otros medicamentos.
El 15 de mayo marcó uno de los secuestros más importantes cuando, en un control sobre la ruta nacional 11, personal del Escuadrón 16 “Clorinda” de Gendarmería encontró 498 ampollas de fentanilo de origen paraguayo escondidas en un semi remolque. Días después, en una operación vinculada, se incautaron aproximadamente 4 kilos de cocaína y, en un allanamiento en Mendoza, otras 80 ampollas de fentanilo del mismo lote.
El 1° de agosto, gendarmes del Escuadrón de Seguridad Vial “Autopista Sur” interceptaron un camión que transportaba medicamentos sin documentación respaldatoria. El cargamento incluía 2.000 ampollas de morfina y 250 frascos de remifentanilo.
En septiembre se registraron dos importantes incautaciones: el día 8, la Prefectura incautó 177 ampollas de fentanilo en el Río Paraná, y el 23 del mismo mes, Gendarmería secuestró en Wanda, Misiones, 200 ampollas de fentanilo de las marcas Voldex y Fenium, producidas en Paraguay.
La respuesta institucional
Ante este panorama, en 2024 el Ministerio de Seguridad emitió una comunicación en el Sistema de Alerta Temprana (SAT) recopilando los casos detectados y señalando la peligrosidad de los opioides como droga recreativa.
Desde entonces funciona una Mesa para la Prevención del Tráfico Ilícito y Uso Indebido del Fentanilo en la que participan los Ministerios de Seguridad y Salud, junto con la ANMAT y la AFIP.
Los expertos coinciden en calificar el fenómeno como “incipiente”, “de nicho” y “aislado”, pero nadie le quita el ojo de encima. La preocupación aumenta cuando se compara con la epidemia de opioides que cada año mata a 100 mil adictos en Estados Unidos, aunque Argentina está aún “a años luz” de esa situación según los especialistas consultados.