El alarmante motivo por el que zorros, tucanes y comadrejas invaden Salta

¿Sabías que la fauna silvestre se está mudando a las ciudades? Descubrí qué hay detrás de la presencia de zorros, tucanes y comadrejas en Salta y cómo actuar si te los cruzás.

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El alarmante motivo por el que zorros, tucanes y comadrejas invaden Salta
El alarmante motivo por el que zorros, tucanes y comadrejas invaden Salta

La estampa se repite en barrios de toda la capital salteña: un zorro cruza una calle a paso tranquilo, una comadreja hurga entre los residuos, un tucán se posa en un árbol urbano o una pava del monte entra directamente a una casa. La fauna silvestre ya no es solo un problema del monte: se instaló en la ciudad.

El avance de la urbanización, la fragmentación de los ambientes naturales y la oferta de comida y refugio que brindan las ciudades se combinaron para que estas especies se acerquen cada vez más a las personas. ¿Qué hay detrás de este fenómeno? ¿Perdieron el miedo o simplemente no tienen otro lugar adónde ir?

Para responder estas preguntas, El Tribuno consultó a Mariana Chanampa, doctora en Ciencias Biológicas y jefa del Programa de Biodiversidad de la Provincia de Salta, y a Luciana Borelli, doctora en Veterinaria de la Reserva Las Costas. Ambas coinciden en que el problema no es la presencia de los animales, sino la falta de información sobre cómo convivir con ellos.

¿Por qué aparecen en la ciudad?

Chanampa explicó que muchas de estas especies tienen una gran flexibilidad ecológica, es decir, pueden adaptarse a distintos ecosistemas. “Ciudades como Salta presentan un mosaico de ambientes bastante heterogéneo que les permite desplazarse. Un artículo reciente en Nature muestra cómo las ciudades pueden brindar refugios y alimentos a estas especies”, señaló.

Los zorros, por ejemplo, tienen una dieta amplia que incluye desde roedores hasta frutos, mientras que las comadrejas encuentran refugio en cualquier rincón urbano. Los tucanes, en tanto, se benefician de los árboles frutales exóticos que el hombre plantó en las ciudades.

Borelli sumó otra explicación: “El avance de los centros urbanos hacia la periferia lleva a que los animales tengan que desplazarse a nuevas zonas en busca de recursos. Esto genera un período de adaptación en el que se los ve con mayor frecuencia”.

Urbanización, fragmentación y cambio climático

El aumento de los avistajes no siempre significa que haya más ejemplares, sino que las fronteras entre lo urbano y lo silvestre se vuelven cada vez más difusas. “Vivimos en un mosaico de ambientes y vemos más animales debido al avance de la urbanización y la fragmentación del hábitat”, dijo Chanampa.

El cambio climático también juega un papel. “Puede favorecer el desplazamiento de especies que se adaptan a nuevos ambientes. Lo importante es aprender a convivir con nuestra fauna sin interacción directa”, agregó Borelli.

No son mascotas, aunque parezcan mansos

Una de las advertencias más claras es que estos animales no deben tratarse como domésticos. Chanampa recordó que la ley 5513 protege a toda la fauna silvestre nativa y que, aunque algunos ejemplares parezcan tranquilos, “no dejan de ser animales salvajes”.

“Hay que tratar de interactuar lo menos posible. Son animales silvestres y salvajes, y cada interacción los expone a ellos y a nosotros”, insistió.

Por qué no hay que darles de comer

Ofrecerles comida es un error grave. Borelli pidió “no alimentar a especies como zorros y comadrejas” y recomendó colocar la basura en recipientes cerrados para evitar que se acostumbren a una fuente de alimento fácil. “Esto hace que se acerquen más a los centros urbanos”, explicó.

Si encontrás una comadreja en un tacho o un zorro en tu patio, la indicación es no tocarlo, no atraparlo ni enfrentarlo.

Qué hacer si el animal está herido

Cuando el ejemplar está lesionado o en peligro, cambia la conducta. “Hay que dar aviso al 911 para que las autoridades competentes asistan al animal. Esto evita que las personas se expongan a mordeduras o enfermedades zoonóticas”, dijo Borelli.

Intervenir por cuenta propia puede provocar una reacción defensiva del animal y empeorar su estado.

Los riesgos sanitarios

El contacto cercano entre fauna silvestre, animales domésticos y humanos abre la puerta a enfermedades que viajan en ambas direcciones. Chanampa mencionó el hantavirus, la leishmaniasis y la rabia como ejemplos de patógenos que pueden pasar de animales a humanos.

También alertó sobre la sarna, que pasa de mascotas a animales silvestres, y la psitacosis, que transmiten los loros extraídos de su hábitat y mantenidos en casas. “Es una enfermedad bastante complicada”, advirtió.

La fauna también protege la salud del ambiente

Lejos de ser un problema, estos animales cumplen un rol vital en el equilibrio ecológico. “Los zorros se comen roedores que transmiten enfermedades”, ejemplificó Chanampa, y agregó que “cuanto mayor biodiversidad tiene un ecosistema, más saludable es, porque los patógenos suelen diluirse”.

El desafío no es expulsarlos, sino aprender a compartir el territorio. Mantener distancia, no alimentarlos, asegurar la basura y avisar a las autoridades si están heridos son acciones simples que pueden evitar conflictos.

Porque detrás de cada zorro que cruza una calle o cada tucán en un árbol urbano hay una señal de los cambios que atraviesan los ambientes naturales de Salta.

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