El alarmante récord de morosidad que enciende las alarmas en los bancos argentinos
¿Qué está pasando con la capacidad de pago de los argentinos? La morosidad alcanzó un récord histórico y los bancos empiezan a tomar medidas. Conocé los detalles.
La morosidad en los créditos a familias alcanzó el 12,8% de la cartera total, su nivel más alto en dos décadas. Los analistas ya hablan de un problema persistente que podría frenar la recuperación del crédito.
Según los últimos datos del Banco Central (BCRA) correspondientes a mayo, los hogares argentinos enfrentan su peor momento en veinte años para pagar sus deudas. La cifra de mora trepó al 12,8% del total de préstamos, un registro que no se veía desde 2005.
El informe de Oxford Economics señala que no hay un único culpable, sino una combinación de factores macroeconómicos que golpean el bolsillo de las familias. El estancamiento de los salarios reales y las elevadas tasas de interés aparecen como los principales sospechosos.
¿Qué revela el informe?
El análisis destaca que el mayor deterioro se concentra en los hogares. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito son los que más sufren, mientras que los créditos hipotecarios se mantienen estables. Las deudas de las familias ya representan el 25% de sus ingresos.
“El reciente aumento en la tasa de morosidad en Argentina refleja un problema que probablemente será persistente a corto plazo: costos reales de endeudamiento altos y crecientes junto con un débil aumento de los salarios reales”, advierte el documento.
Esta situación obligará a los bancos a ser más cautos. Los analistas proyectan que las entidades moderarán el ritmo de otorgamiento de nuevos créditos y endurecerán las condiciones de acceso.
Los tres factores que explican el récord
Oxford Economics identifica tres causas concretas detrás de este fenómeno. La primera tiene que ver con la eliminación de las Letras Fiscales de Liquidez (Lefi) en julio del año pasado, que dejó a los bancos con un excedente de pesos que volcaron al crédito privado.
“Tras años de estancamiento o contracción crediticia, las entidades expandieron el crédito justo cuando surgían las primeras señales de morosidad”, sostiene el informe.
El segundo factor es el estancamiento de los salarios reales. En lo que va de la gestión de Javier Milei, los sueldos apenas crecieron un 8,3% y se quedaron estancados en niveles de 2023. Esto pesa más que un eventual endeudamiento excesivo de las familias.
El tercer elemento es la combinación de desaceleración de la inflación con tasas nominales altas, lo que disparó las tasas reales a niveles positivos y elevados. Eso encareció el financiamiento y aumentó el peso de las cuotas sobre los ingresos.
A pesar del escenario, los expertos descartan un riesgo sistémico. Los bancos están bien aprovisionados para absorber pérdidas y el costo macroeconómico de los créditos incobrables sería acotado: entre 0,3% y 0,6% del PBI.