El alfajor que conquistó el mundo ahora busca su lugar en Buenos Aires
El Rodeo, el alfajor catamarqueño campeón del mundo, planea abrir su primer local en Buenos Aires. ¿Qué hay detrás de esta decisión y cómo piensan evitar repetir los errores del pasado?
El Rodeo, la firma catamarqueña que se coronó en el Mundial del Alfajor, tiene un nuevo objetivo: desembarcar en la Ciudad de Buenos Aires. La noticia surge después de una fuerte inversión en su planta de El Pantanillo que dejó a la empresa con una capacidad de producción muy superior a sus ventas actuales.
El reconocimiento internacional llegó en un momento clave. Luis “Lucho” Salado, titular del emprendimiento, contó en Radio El Esquiú 95.3 que el año pasado habían decidido frenar el proyecto de abrir un local porteño. “Con todo esto, dijimos, no, ahora no hay forma, le metimos un freno”, explicó. Pero el premio cambió las prioridades: “Con este premio nos motivó, y ahora queremos ya estar en Buenos Aires”.
La expansión, sin embargo, será mesurada. “Va a ser algo chiquito, algo, un local chiquito, algo tranquilo”, aclaró Salado. La idea es ofrecer un punto de venta para una línea de alfajores que, según él, tiene una identidad bien definida: “Creo que es un alfajor, una línea de alfajores muy catamarqueña, muy norteña, que en Buenos Aires gusta mucho”.
La inversión que casi los hunde
Detrás de este nuevo paso hay una realidad empresarial que Salado no oculta. La inversión en El Pantanillo fue tan grande que la producción quedó muy por encima de la demanda. “Tengo una capacidad de producción mucho mayor a la que yo tengo, digamos, de venta”, admitió.
La situación fue tan delicada que la empresa estuvo a punto de achicarse. “Estuvimos a punto también de achicarnos en un momento, de vender alguna línea, y achicarnos un poquito”, relató. Finalmente, lograron sostener la estructura: “La supimos aguantar, no es fácil, pero la supimos aguantar”.
El premio, ¿alcanza para vender?
Ahora, el desafío es transformar el título mundial en ventas concretas. “Este premio ayuda a eso”, sostuvo Salado, pero fue contundente: “Nos tiene que ayudar a vender, si no, todo eso es muy lindo, pero hay que vender ahora”.
Por el momento, no planean realizar otra gran inversión. La estrategia será consolidar la fábrica existente y explorar el mercado porteño con una escala inicial moderada. “Seguramente, próximamente, Rodeo va a estar, si Dios quiere, en Buenos Aires”, anticipó.
El desembarco en la ciudad es una nueva apuesta para una empresa que acaba de alcanzar el máximo reconocimiento en su rubro y que busca que ese logro se traduzca en crecimiento, sin repetir el error de producir más de lo que se vende.