El alivio de la desinflación se agotó: la UCA detectó que la pobreza vuelve a crecer
El informe de la UCA revela que la pobreza subió al 30% en el primer trimestre de 2026 y que el efecto de la desinflación se agotó. ¿Qué factores explican el nuevo escenario?
Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (ODSA) confirmó que el descenso de la pobreza registrado durante los primeros meses del plan económico de Javier Milei se frenó y muestra signos de reversión. El estudio revela que uno de cada cinco trabajadores ya es pobre y que el agotamiento del efecto de la desinflación, sumado al deterioro del mercado laboral y al aumento de las tarifas, explican el nuevo escenario.
El trabajo del ODSA, que mide la situación social en la Argentina, detectó un quiebre en la tendencia durante el primer trimestre de 2026. Si bien la comparación interanual muestra una mejora -la pobreza pasó del 31,4% al 30% y la indigencia del 6,9% al 6,5% entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026-, al analizar la evolución trimestral el panorama cambia drásticamente.
¿Qué dicen los números?
Al comparar el tercer trimestre de 2025 con el primero de 2026, una medición que evita la distorsión del medio aguinaldo, la pobreza trepó del 26,9% al 30%, mientras que la indigencia pasó del 6% al 6,5%. "Los datos muestran el agotamiento de la fase de descenso y su reemplazo por un escenario de estancamiento, con indicios de reversión", advierten los investigadores.
El informe también pone en tela de juicio las estadísticas oficiales que celebraban la caída de la pobreza. Según la UCA, un estudio técnico previo concluyó que entre 2022 y 2025 la pobreza cayó 10,9 puntos porcentuales según la metodología oficial, pero apenas 3,1 puntos cuando se corrigen problemas metodológicos. En la indigencia, la reducción pasaba de 2,3 puntos a solo 0,5. "La medición oficial sobreestimó de manera significativa la mejora hasta 2025", sostienen.
Los seis factores que explican el cambio
El ODSA identifica seis causas principales. La primera es la pérdida del impulso de la desaceleración inflacionaria: mientras la Canasta Básica Alimentaria aumentó 11,6% y la Canasta Básica Total 9,6%, el índice salarial creció apenas 8,6% y los salarios registrados solo 7%. Así, los ingresos dejaron de correr por encima de las líneas de pobreza e indigencia.
El segundo factor es el deterioro de la calidad del empleo. Aunque las tasas de ocupación se mantuvieron estables, la informalidad alcanzó al 44,2% de los trabajadores y la subocupación avanzó 1,1 puntos. "La cantidad de empleo se mantuvo relativamente estable, pero crecieron las formas laborales más inestables y peor protegidas", indica el informe.
La distribución del ingreso también empeoró: el coeficiente de Gini pasó de 0,435 a 0,442, reflejando mayor desigualdad. Además, la economía perdió dinamismo: el PIB creció solo 2,3% interanual en el primer trimestre de 2026, contra el 5,8% del año anterior, y sectores como la industria manufacturera y la administración pública registraron caídas.
Las jubilaciones y asignaciones se actualizan con un rezago de dos meses, lo que genera pérdidas cuando la inflación se acelera. Y el índice de precios aún no incorpora los cambios en la estructura de consumo de los hogares, subestimando el peso de tarifas y servicios. Precisamente, la recomposición de tarifas de energía, transporte y alquileres avanza por encima de la inflación general y de los salarios, absorbiendo cada vez más el presupuesto familiar.
¿Dónde impacta más?
El deterioro no es parejo. Posadas registró el mayor salto de pobreza, del 25,6% al 42,6%, seguida por Gran Santa Fe, Gran Mendoza, Formosa, Santiago del Estero-La Banda, Gran Córdoba y Corrientes. En la indigencia, Gran Resistencia pasó del 13,8% al 24,3%. En cambio, Río Gallegos, Jujuy-Palpalá, Mar del Plata-Batán y La Rioja mejoraron.
La pobreza infantil también creció: entre los niños, niñas y adolescentes pasó del 39,9% al 42,5%, y en el grupo de 5 a 12 años la indigencia subió del 8,4% al 11,4%.
El estudio concluye que la interrupción de la mejora coincide con el agotamiento de los factores que favorecieron la reducción inicial. "Moderado el efecto favorable de la desinflación y de los precios relativos, vuelven a ocupar el centro de la escena la debilidad distributiva, la informalidad, la subocupación y la insuficiente recuperación de los ingresos laborales", sentencia el documento.