El gobierno suspendió los embargos y en la Unión de Industrias Riojanas lo tomaron como un alivio inmediato. Pero la comparación que usaron para medirlo dejó en claro que la medida no mueve el amperímetro de la producción: con qué la compararon.
La Unión de Industrias Riojanas recibió con alivio moderado la decisión del Gobierno nacional de suspender los embargos, aunque desde la entidad advirtieron que la medida funciona más como un paliativo que como un motor de reactivación para el sector.
La comparación que eligieron en la entidad fue contundente: «Es una curita cuando te estás desangrando», sintetizaron, al describir el estado de las empresas riojanas que atraviesan un contexto de caída de actividad y dificultades para sostener la producción.
Qué cambia con la suspensión
La determinación del gobierno libertario apunta a frenar los embargos que pesaban sobre contribuyentes y empresas, un mecanismo que en los últimos meses había sumado presión sobre firmas que ya venían golpeadas por la caída del consumo y el encarecimiento de los insumos.
Para los industriales de La Rioja, sin embargo, el freno a los embargos no modifica el escenario de fondo: la actividad sigue sin recuperarse y las condiciones para producir no se modifican con la sola suspensión de las ejecuciones fiscales.
«No alcanza para reactivar»
Desde la Unión de Industrias Riojanas fueron claros al señalar que la medida representa un respiro en el corto plazo, pero no una solución estructural. El sector necesita, según su lectura, condiciones que vayan más allá de la suspensión de los embargos para volver a crecer.
La frase que resume esa posición quedó instalada en la propia entidad: la curita tapa la herida, pero no detiene la hemorragia. La referencia al gobierno de Milei apareció en el marco de las definiciones que la entidad viene sosteniendo sobre el rumbo económico y su impacto en la industria del interior.