El allanamiento en su casa de Neuquén terminó con dos armas listas para disparar y una condena de cinco años
El operativo en una casa del barrio Gran Neuquén Sur no solo desbarató un punto de venta de drogas: también puso sobre la mesa un arsenal que nadie esperaba. La condena ya tiene dueño, pero lo que apareció en la requisa de mayo dejó a más de uno sin palabras.
David Hernán Enríquez Romero reconoció su culpabilidad y fue condenado a cinco años de prisión efectiva por vender drogas, tener armas sin permiso y atacar a la policía en un segundo episodio. El acuerdo fue presentado por el Ministerio Público Fiscal y homologado por el juez de garantías Juan Guaita.
La primera investigación nació en una vivienda del sector Atahualpa, en el barrio Gran Neuquén Sur. Allí, durante enero de 2026, se habría montado un punto de venta de estupefacientes. Según la acusación, Enríquez Romero operaba con la ayuda de una mujer que prestaba el domicilio y recibía a los compradores. Esa mujer ya cumple una condena condicional por su rol en el mismo hecho.
Cómo llegaron a la casa
El asistente letrado Luciano Vidal detalló en la audiencia que la pesquisa se apoyó en tareas de vigilancia y en el rastreo de movimientos a través de billeteras virtuales. Así se identificaron al menos 14 operaciones compatibles con la venta de drogas.
El 30 de enero, la Policía allanó la vivienda. Encontró 53,6 gramos de cocaína y 8,1 gramos de cannabis, además de efectivo, balanzas digitales y celulares. Pero el hallazgo que complicó aún más a Enríquez Romero fue otro: dos armas de fuego en condiciones de disparar. Un revólver calibre 22 y otro calibre 38, ninguno con la autorización legal correspondiente. Por eso también fue acusado de tenencia ilegal.
El segundo capítulo: moto sin patente y golpes a la policía
La causa sumó un episodio ocurrido el 31 de mayo de 2026. Según Vidal, ese día Enríquez Romero circulaba por el oeste de Neuquén en una motocicleta sin patente. Cuando los efectivos lo interceptaron, habría dado una identidad falsa y después intentó escapar corriendo. En la huida, golpeó con los puños a los policías que buscaban detenerlo.
La moto también tenía irregularidades: las numeraciones del motor y del chasis estaban adulteradas y el tambor de arranque presentaba daños. En la requisa posterior aparecieron 97 gramos de cocaína, dinero en efectivo, moneda extranjera, dos celulares y una balanza. Todo fue incorporado a la acusación por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
Los delitos que reconoció
Con los dos hechos sobre la mesa, Enríquez Romero fue declarado responsable de comercio de estupefacientes, tenencia ilegal de armas de fuego, resistencia a la autoridad, encubrimiento simple y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
Para acordar la pena, Vidal explicó los criterios que se tuvieron en cuenta: la reiteración en la venta de drogas, la cantidad de sustancias secuestradas y la presencia de armas en el domicilio investigado. La Fiscalía también planteó el impacto que la actividad generaba en la tranquilidad de los vecinos del sector. Como atenuante, el acusado reconoció su responsabilidad y no registraba antecedentes condenatorios.
Cinco años, multa y decomiso
El juez Guaita homologó el acuerdo y fijó una pena de cinco años de prisión de cumplimiento efectivo. Además, Enríquez Romero deberá pagar una multa de 45 unidades fijas, estimada en unos cinco millones de pesos. La resolución dispuso el decomiso de los bienes secuestrados, aunque exceptuó la vivienda familiar, y autorizó la destrucción de los estupefacientes incautados.
Como las partes y el condenado renunciaron a los plazos para impugnar, el fallo quedó firme y la pena empezará a ejecutarse de inmediato. Enríquez Romero deberá cumplir la prisión efectiva desde ahora.