El angustiante pedido de la familia de Tahiel: 'Si el portón estaba cerrado, mi nieto no moría'
La familia de Tahiel, el niño de 6 años que murió en la planta del EPAS, denuncia que el portón estaba abierto y pide justicia. ¿Qué pasó con la seguridad?
La familia del niño de seis años que falleció tras caer a un piletón de la planta de líquidos cloacales del EPAS en Neuquén, clama justicia y apunta contra el organismo: aseguran que la tragedia se pudo evitar si el portón de ingreso hubiera estado cerrado.
El pequeño Tahiel ingresó anoche a la planta ubicada en la calle Tronador, en el barrio Confluencia, y se ahogó en uno de los piletones. Sus tías, abuelos y vecinos no salen de su asombro y exigen respuestas.
¿Qué pasó con Tahiel?
El niño vivía con su madre, Gilda, de 25 años, y su abuelo, Bernabé Meli, en una casa sobre la calle Monte Hermoso al 200. Según relató la familia, el pequeño salió corriendo de su hogar y recorrió unos 300 metros por calles cortas hasta ingresar a la planta del EPAS.
Una de las tías, que llegó desde Catriel junto a otra hermana y la abuela para acompañar a Gilda, afirmó a LM Neuquén: "Ese portón tenía que haber estado cerrado. ¿Cómo van a dejar entrar a un niño en un lugar donde hay piletas llenas? Queremos que se haga justicia, esto no puede quedar así".
La seguridad, en la mira
La mujer aseguró que su hermana salió corriendo detrás de Tahiel y que el personal de seguridad de la planta lo dejó pasar. "Lo vieron al nene, el seguridad vio al nene y lo dejó pasar. Entonces el nene siguió, vio la escalera y se tiró al agua. Pero si lo hubieran detenido antes no llegaba hasta ahí", destacó desconsolada.
Además, la familia reveló que el niño padecía un autismo de alto grado. "En la casa tienen siempre todo cerrado con cadenas, rejas, para que él no se pierda. Era muy curioso, no se quedaba quieto y se escapó", explicó una de las tías.
El último adiós del abuelo
Bernabé Meli, de 69 años y jubilado de la construcción, fue uno de los últimos en ver con vida a su nieto. Había ido al supermercado a comprarles chocolates y yogurt, el último regalo que le hizo a los pequeños. "Los comieron juntos y luego el niño se fue; minutos después nos dimos cuenta de que no estaba", relató.
El abuelo describió los últimos instantes de Tahiel: "El guardia que estaba en la planta lo dejó entrar, y cuando Gilda llegó, el nene ya se había ido para adentro. Se subió por la escalerita para llegar hasta el segundo piletón. Dejó sus zapatillas arriba y se tiró, fue todo muy rápido".
Meli no ocultó su bronca: "Me da mucha bronca". Y agregó: "Yo les pedía que apagaran las turbinas, pero no lo hacían". La pileta estaba llena y debieron intervenir varios camiones para desagotarla.
Denuncia y pedido de justicia
La familia adelantó que denunciará al EPAS por lo sucedido. "No debieron dejar el portón abierto", remarcaron. Además, el abuelo señaló que el desagüe a cielo abierto del barrio es un "peligro" para todos.
Mientras tanto, este martes la familia esperaba que la morgue judicial entregara el cuerpo del niño para poder velarlo en una pequeña iglesia cercana. "Ya no podemos hacer nada. Ahora solo lo queremos ver, que nos dejen despedirlo", reclamó el abuelo.