El anuncio de Ortega que encendió alarmas en Washington: ¿por qué Trump mira a Cuba y Venezuela pero ignora a Nicaragua?
Daniel Ortega anunció que no habrá más elecciones y Washington reaccionó, pero con menos fuerza que con Cuba y Venezuela. ¿Por qué Nicaragua es el pariente pobre de la agenda de Trump? Los detalles que explican la diferencia de criterios.
Nicaragua no tiene petróleo ni el peso electoral de Cuba, y eso explica por qué la Casa Blanca aplica una vara distinta con el régimen de Daniel Ortega. Mientras que en Venezuela y Cuba la presión de Donald Trump fue militar y económica total, con Managua se limitó a sanciones y restricciones de visados. Pero todo cambió cuando Ortega anunció que eliminará las elecciones.
¿Por qué Nicaragua no recibe el mismo trato que Cuba y Venezuela?
El país centroamericano carece de riquezas naturales estratégicas como el petróleo venezolano y no tiene una comunidad electoral significativa en Estados Unidos como la cubanoamericana en Florida. Tampoco representa un botín geopolítico comparable. Por eso, durante el primer año y medio del segundo mandato de Trump, Washington mantuvo una política de baja intensidad: restricciones de visados y sanciones económicas contra funcionarios y empresas vinculadas al sandinismo.
La analista nicaragüense Elvira Cuadra, directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), explicó a TN que "la administración Trump ha mantenido una política de presión hacia el régimen de los Ortega Murillo, pero no con el mismo nivel que hacia Cuba o Venezuela porque Nicaragua no tiene el mismo peso político, económico y simbólico".
Víctor Aguilar, analista de Crisis Group, coincidió: "Para la administración Trump resulta más difícil presentar a Nicaragua como un 'triunfo' apetecible ante la base republicana que casos como Venezuela o Cuba". En cambio, dijo, "hay importantes sectores entre los votantes estadounidenses que ven con buenos ojos que Estados Unidos haga una demostración de poder en esos países".
¿Qué dijo Daniel Ortega que encendió las alarmas?
En un acto político en Managua, el líder sandinista de 80 años lanzó una frase que resonó en Washington: "Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno y atrapar el poder". No fue una declaración improvisada: busca replicar el modelo de partido único de Cuba, China o Corea del Norte. Días después, el Congreso nicaragüense, controlado por el oficialismo, anunció que votará una reforma para impedir a cualquier partido opositor participar en elecciones.
El presidente del Congreso, Gustavo Porras, dijo que los diputados definirán los "elementos para no dejar ni un resquicio" a la oposición. La medida se da después de que una cuestionada reforma constitucional aplazara las elecciones presidenciales de 2026 a 2027, y en medio de una purga interna en el Frente Sandinista que busca consolidar el "murillismo", la corriente liderada por Rosario Murillo, esposa y copresidenta de Ortega, de 75 años.
La reacción de Washington: advertencia pero sin acción directa
El secretario de Estado Marco Rubio advirtió en X que el presidente y la comunidad internacional "no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura profundiza la represión y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional" de Estados Unidos. Y calificó la decisión de abolir las elecciones como un acto de "cobardía y miedo a la voluntad del pueblo nicaragüense".
Sin embargo, Trump, enfocado en su campaña para las elecciones de medio término del 3 de noviembre y en la guerra en Medio Oriente, no mencionó a Nicaragua en sus discursos recientes. La analista Cuadra señaló que "las declaraciones de Ortega han incrementado las alarmas en Washington", pero el país sigue fuera de la agenda prioritaria.
Un país en cuenta regresiva hacia 2027
La oposición interna fue diezmada tras la represión de las protestas estudiantiles de 2018, que dejaron más de 300 muertos según la ONU. Desde entonces, opositores, periodistas y religiosos fueron encarcelados, exiliados o despojados de su nacionalidad. El periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, exiliado, dijo a TN que "la dictadura anuló las elecciones competitivas por las vías de hecho desde hace 10 años. La novedad es que ahora Ortega pretende eliminarlas por la vía legal, con lo cual reconoce su fracaso político".
Para Chamorro, "la provocación a la comunidad internacional apunta a llamar la atención para intentar abrir un diálogo y negociación que legitime la sucesión de Murillo, bajo estado policial y sin democracia". Pero advirtió que "puede ser un grave error de cálculo político" y que "Ortega ha colocado a Nicaragua en la cuenta regresiva del 2027, en un momento de máxima debilidad política".