El apuro de Nación por reformar el INYM antes de que se renueven nueve bancas
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El apuro de Nación por reformar el INYM antes de que se renueven nueve bancas

Nación apuró la reforma del INYM con una reunión extraordinaria y se volvió con las manos vacías: los propios participantes explicaron por qué no se firmó nada y qué falta para destrabarlo.

El Gobierno nacional insistió este martes con su proyecto para reformar a fondo el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), pero la reunión extraordinaria del Directorio terminó sin resolución. Los funcionarios que viajaron desde Buenos Aires a Posadas se volvieron sin la aprobación que buscaban.

El encuentro se realizó sin la presencia de dos actores clave: el Gobierno de Corrientes y la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE). Esa ausencia marcó el tono de una jornada que, según los participantes, estuvo dedicada a analizar las normas incluidas en la propuesta.

Qué hay detrás de la discusión técnica

Más allá de los detalles normativos, en el organismo se juega una pulseada política. Nación quiere cerrar la reforma antes de que se renueven nueve de las doce bancas del Directorio, y en el sector productivo sospechan que la urgencia no es casual.

La lectura que circula entre entidades yerbateras es que el Ejecutivo busca aprovechar la correlación de fuerzas actual, que le permitió al presidente del Instituto, Rodrigo Correa, reunir una mayoría de siete votos para avanzar con decisiones que varias organizaciones cuestionan.

De todos modos, se trata de una interpretación sobre los tiempos políticos de la iniciativa, no de una decisión reconocida oficialmente por Nación. Con el recambio de representaciones en el horizonte, la dirigencia deberá atravesar ese proceso y distintas entidades ya habían pedido públicamente su renuncia, al considerar que no respetaba la posición mayoritaria de los productores.

«No se resolvió absolutamente nada»

El resultado de la jornada quedó claro en boca de uno de los participantes: «No se resolvió absolutamente nada. Tenemos un cronograma de seguir tratando con reuniones presenciales y vía Zoom».

La misma fuente explicó que cada sector deberá llevar la propuesta a sus organizaciones para evaluar los cambios planteados por la Secretaría de Agricultura y definir una postura. Y fue tajante sobre el camino a seguir: «Le dijimos que no íbamos a resolver nada en tanto y en cuanto no tengamos en principio un mandato de nuestras bases».

Quiénes llegaron a Posadas

La delegación oficial estuvo encabezada por Martín Fernández, jefe de Gabinete de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. También participaron representantes del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

Entre los presentes se encontraba Juan Carlos Figueredo, integrante de la Dirección de Tecnologías de la Información del Centro Regional Corrientes-Misiones del SENASA. La visita llegó después de varias semanas de diferencias internas por el alcance de la reforma y por las consecuencias que podría tener sobre las facultades del Instituto.

La iniciativa había sido presentada en septiembre por funcionarios nacionales, pero su tratamiento encontró reparos en la Subcomisión de Legislación, Fiscalización y Control, que decidió postergar el análisis ante la magnitud de los cambios propuestos.

Qué pretende modificar Nación

El proyecto propone un reordenamiento normativo que incluye la derogación de 21 resoluciones del INYM dictadas desde su creación hasta diciembre de 2023.

Entre los puntos centrales aparecen modificaciones en los mecanismos de control y fiscalización de la materia prima, una mayor participación del SENASA y cambios en la administración de la información vinculada con la producción y comercialización de la yerba mate. La propuesta también alcanza procedimientos registrales y administrativos que hoy dependen del Instituto, además de introducir cambios en las atribuciones de su Directorio.

Desde el Gobierno nacional argumentan que se necesita simplificar los trámites y reorganizar los sistemas de control. Distintos sectores productivos, en cambio, advierten que la iniciativa podría reducir la autonomía del INYM y debilitar herramientas clave para supervisar la actividad.

Uno de los focos de mayor discusión es el eventual traslado de funciones de fiscalización al SENASA, una posibilidad que genera cuestionamientos entre quienes sostienen que el Instituto debe conservar la capacidad de controlar directamente los movimientos de materia prima y las existencias de yerba mate.

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