El argentino buscado por un crimen en Mendoza cayó en Chile: lo que encontraron en su banda
Un argentino con pedido de captura por un homicidio en Mendoza fue condenado en Chile junto a otros cinco acusados. La banda que integraba escondía algo más que drogas.
Un ciudadano argentino que tenía pedido de captura internacional por un homicidio en Mendoza fue condenado en Chile por tráfico de drogas. El hombre, apodado "el Che", integraba una banda que movía estupefacientes en La Araucanía y fue declarado culpable junto a otras cinco personas por el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco.
El fiscal de Lautaro, Miguel Ángel Velásquez, confirmó que entre los condenados hay tres chilenos, dos colombianos y un argentino sobre quien pesaba una orden de captura por homicidio en Mendoza. La información fue difundida por el medio chileno Cooperativa.
La detención del argentino se produjo el 24 de enero de 2025, en el marco de una serie de operativos de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) en las comunas de Galvarino, en La Araucanía, y Pudahuel, en la Región Metropolitana. En ese momento, la prensa trasandina lo identificó con el apodo de "el Che" y precisó que la orden argentina estaba vinculada a un homicidio agravado con uso de arma de fuego.
El entramado de "Los Kalules"
La investigación situó al argentino dentro de una organización conocida como "Los Kalules", que obtenía estupefacientes en la Región Metropolitana de Santiago y los trasladaba por tierra hasta La Araucanía. Según los pesquisas, el grupo usaba caminos alternativos para esquivar los controles y contaba con armas de fuego.
En los allanamientos se secuestraron cannabis, cocaína, ketamina, éxtasis y armas. La Fiscalía chilena detalló que solo en uno de los procedimientos en Galvarino se incautaron más de 18 kilos de cannabis y más de un kilo de clorhidrato de cocaína, además de otras drogas. En total, la investigación sumó más de 35 kilos de estupefacientes.
Cooperativa también reportó el hallazgo de 66 kilos de pasta base de cocaína, 56 kilos de sustancias químicas, cinco litros de ácido clorhídrico, una centrífuga y una máquina selladora. Todos elementos asociados a un laboratorio clandestino destinado a procesar y aumentar el volumen de la droga.
Los investigadores establecieron además que parte de las sustancias pertenecían a un ciudadano colombiano que, aun estando preso por otra causa de narcotráfico, seguía coordinando operaciones desde la cárcel.
Los seis acusados fueron declarados culpables por tráfico de estupefacientes. Sin embargo, el tribunal no consideró acreditado el delito de organización criminal especial que también había planteado la acusación.