El argumento familiar que mantuvo a las hermanas del kiosco de drogas fuera de la cárcel
Dos jóvenes fueron imputadas por vender droga al menudeo en pleno barrio. Aunque la defensa pidió su libertad, la Justicia resolvió mantenerlas detenidas, pero no en un penal.
La Justicia Federal confirmó este lunes que Brisa y Mónica Araya Oro continuarán con prisión domiciliaria tras ser imputadas por comercialización de estupefacientes. La medida se tomó después de la primera audiencia judicial de las hermanas, detenidas en un operativo realizado en La Bebida, Rivadavia.
Las jóvenes, de 26 y 19 años, comparecieron ante el Juzgado Federal con el patrocinio del defensor oficial Sergio Herrero. En esa instancia, la fiscalía formalizó los cargos por el delito de venta de drogas al menudeo, según lo previsto en la Ley 23.737.
La defensa pidió la excarcelación, pero el juez resolvió mantener la medida cautelar en modalidad domiciliaria. Para tomar esa decisión, el magistrado contempló que una de las acusadas atraviesa un embarazo y la otra tiene dos hijos pequeños a su cargo.
Cómo se destapó el caso
La investigación comenzó a partir de una denuncia anónima recibida por el Departamento Drogas Ilegales de la Policía de San Juan. Las tareas de inteligencia culminaron el sábado 29 de agosto con el allanamiento de una vivienda en el barrio Sierras de Marquesado.
Durante el procedimiento, que contó con el apoyo táctico del Grupo G.E.R.A.S., los uniformados secuestraron más de 100 dosis de cocaína listas para la venta, un trozo compacto de la misma sustancia, una balanza de precisión y dinero en efectivo. Con esas evidencias, las hermanas permanecerán detenidas en sus hogares mientras avanza el proceso judicial.