El arma estaba escondida en un lugar que nadie sospechaba: el retrato del tirador que desconcertó a todos
Nadie podía creerlo: el adolescente que todos describían como el “chico buena onda” de la escuela escondía un arma donde menos lo esperaban. ¿Qué llevó a este estudiante ejemplar a cometer semejante atrocidad?
Un adolescente descrito como “buen estudiante” y “respetuoso” ingresó a su escuela con una escopeta oculta en un estuche de guitarra, matando a un compañero de 13 años e hiriendo a otros dos menores. El ataque, ocurrido en San Cristóbal, dejó a la comunidad educativa en shock, con testigos relatando escenas de pánico y heridos que saltaron por ventanas para escapar.
La madre de un alumno, Antonela, reveló detalles escalofriantes sobre el agresor. Explicó que el joven “siempre llevaba una guitarra”, por lo que nadie sospechó del estuche que en realidad contenía el arma. “Su familia tiene armas –contó– porque suelen cazar como pasatiempo, como deporte”.
¿Quién era el tirador?
Según testimonios recogidos, el adolescente era visto frecuentemente con su guitarra en el establecimiento educativo. Su madre afirmó que “no es problemático, no tuvo problemas de conducta ni de aprendizaje”. Esta descripción fue corroborada por otros que lo conocían.
Axel, un amigo del tirador que cursa el 4º año de secundaria, se mostró sorprendido por lo ocurrido. Lo describió como “un chico buena onda, alegre, gracioso, respetuoso”. “Todos hablaban bien de él, profesores. Claro, era un buen estudiante”, sostuvo.
El mismo Axel descartó que haya habido problemas previos o hechos de bullying, señalando que “fue un cambio de un día para el otro”. Jugaban al básquet juntos y nunca mostró señales de violencia.
El momento del ataque
Antonela relató lo que su hijo le contó sobre los hechos. El agresor ingresó con el resto del grupo de amigos, hablando normalmente. “Este nene pasó la puerta y se paró en la parte de adentro, ni bien pasás la puerta. Ahí empezó a los tiros. Fueron cuatro o cinco, para todos lados”, aseguró.
La mujer detalló que el chico asesinado “venía caminando por uno de los pasillos, no tenía lugar por donde escapar” de los escopetazos. “Al otro chico que está siendo intervenido en Rafaela lo alcanzaron los perdigones en la cara y en el cuello”, amplió.
El caos se desató inmediatamente. “Hay chicos golpeados. En la desesperación, amontonamiento, rompieron todo lo que se les cruzaba. Rompieron vidrios y se tiraron por las ventanas”, sostuvo Antonela. Hubo otros heridos con perdigones en los brazos que fueron atendidos en el hospital local.
La comunidad de San Cristóbal quedó consternada por un acto de violencia que nadie pudo anticipar, proveniente de un joven que todos describían como normal y sociable. Las investigaciones continúan para determinar los motivos detrás del ataque.