El arma que usó su abuelo en la Masacre de Napalpí sale a la luz 100 años después

¿Por qué una carabina Máuser que perteneció a un colono de Quitilipi termina en una vitrina del Museo del Hombre Chaqueño? La firma del convenio es solo el primer paso de lo que ordenó la Justicia.

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El arma que usó su abuelo en la Masacre de Napalpí sale a la luz 100 años después
El arma que usó su abuelo en la Masacre de Napalpí sale a la luz 100 años después

Este miércoles 23 de septiembre a las 8.30, en el Museo del Hombre Chaqueño Profesor Ertivio Acosta, el escritor Pedro Solans firmará un convenio y entregará una carabina Máuser 1909 que perteneció a su abuelo, integrante de los civiles que participaron de la represión en Napalpí.

El acto se enmarca en las medidas de reparación dispuestas en la sentencia del histórico Juicio por la Verdad de 2022, a cargo de la jueza federal Zunilda Niremperger. La entrega del arma apunta a sostener el ejercicio de la memoria histórica y se suma al acervo del futuro Museo por la Memoria de Napalpí, que deberá construirse en el edificio histórico de la Reducción, en Colonia Aborigen.

El convenio se rubricará en la sede de Juan B. Justo 280. La carabina, utilizada por Carlos Eleodoro Ferro —abuelo del escritor—, formó parte del grupo de colonos civiles que se sumaron a la represión de la policía de territorios nacionales durante la Masacre de Napalpí.

Qué pasará durante la jornada

La actividad arrancará con una visita guiada por la muestra permanente “Napalpí, Memoria y Reparación Histórica”, donde quedará ubicada la vitrina con el arma. Después tomarán la palabra distintas autoridades y el propio Solans. El cierre estará a cargo del coro Qom Chelaalapi.

Del acto participarán referentes del Idach y de comunidades indígenas, autoridades del gobierno provincial, legisladores provinciales y funcionarios judiciales.

La historia detrás de la carabina

El arma tiene 102 centímetros de largo y lleva una pequeña chapa con la inscripción “Ejército Argentino”. Fue incorporada como prueba en el Juicio por la Verdad y perteneció en 1924 al colono Carlos Eleodoro Ferro, que vivía en Quitilipi y era administrador de la desmotadora Aselle.

En su declaración durante el juicio oral, Solans sostuvo que “la Masacre de Napalpí fue un hecho premeditado por ende preparado y organizado con la participación de la Policía del Territorio Nacional del Chaco, de civiles colaboradores en la logística y con civiles que participaron ostentando un carácter que se lo daba el Estado denominándolos ‘gendarmes volantes’. A los civiles se le proveyó de armas como Winchester y carabinas Mauser 1909 del Ejército Argentino. Incluso tengo en mi poder una carabina Mauser 1909 que perteneció a mi abuelo Carlos Eleodoro Ferro, que el Ejercito le proveyó”.

El vínculo de Solans con la investigación viene de lejos. En la Semana Santa de 2007 realizó una entrevista clave a Melitona Enrique, sobreviviente de la masacre, que después formó parte de su libro “Crímenes en Sangre”, editado por Sudestada. Fue uno de los primeros trabajos históricos sobre Napalpí que alcanzaron amplia repercusión.

En la reconocida fotografía del avión tomada en Napalpí en 1924 —hallada por la historiadora de la UNNE y Conicet Nordeste, la doctora Mariana Giordano— se ve a varios civiles posando con sus carabinas Mauser, las mismas que les había entregado el Ejército Argentino.

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