El armado libertario en La Pampa: nombres sin proyecto y una interna que incomoda
¿Un frente libertario en La Pampa con nombres pero sin ideas? Las contradicciones entre el discurso y la práctica que nadie quiere contar.
La oposición pampeana intenta mostrar una imagen de unidad, pero el armado del frente libertario deja al descubierto contradicciones que nadie quiere abordar. Mientras se suman candidatos, la falta de un proyecto común se vuelve cada vez más evidente.
La carrera por instalar nombres empezó antes que la discusión sobre qué modelo de provincia quieren ofrecer. Amontonaron figuras sin definir si esa propuesta realmente representa a quienes intentan convocar.
Para entender el fenómeno, hay que separar dos planos: el de la praxis y el de lo simbólico. En el primero, la alianza entre La Libertad Avanza, el PRO y la UCR parece funcionar a la perfección.
Total sintonía en el plano concreto
En casi tres años de gestión, Javier Milei implementó medidas que contaron, casi sin excepciones, con el respaldo legislativo del PRO y la UCR. “Si hay algo que le sobra a Milei para llevar adelante su proyecto, son votos”, señaló casi con resignación un legislador peronista.
Ley Bases, Paquete Fiscal, Reforma Laboral, aumento de los topes del monotributo, veto a la Ley de Movilidad Jubilatoria, veto a la Ley de Financiamiento Universitario, RIGI, Súper RIGI, Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, entre otras, fueron acompañadas por sus aliados.
Si nos guiamos por los hechos, existe un proyecto en común: destrucción de las capacidades estatales, desregulaciones, privatizaciones y recortes en salud y educación pública. También el abaratamiento de la mano de obra, la devastación de la industria nacional y del sector pyme, y la entrega de recursos naturales estratégicos a capitales extranjeros.
Incomodidades y contradicciones en lo discursivo
Pero en el plano simbólico aparecen fisuras difíciles de conciliar. ¿Qué tiene que ver Martín Berhongaray, el otrora alfonsinista “Pachequito”, con el anarco-capitalismo de Milei? ¿Cómo explicará a sus electores progresistas los ataques a la ciencia y la universidad pública?
¿Cómo justificará integrar un frente liderado por alguien que llamó al papa Francisco “el representante del maligno en la Tierra”? Las citas de Alfonsín e Yrigoyen resuenan: “Dentro de la democracia todo, fuera de la democracia nada”, y “Que se pierdan cien gobiernos, pero que se salven los principios”.
Abel Sabarots, intendente de General Acha, señalaba hace meses que Ravier era un límite. ¿Eso quedó atrás? Marita Mac Allister, del PRO, viene del Fregen, un frente que en los noventa se oponía al neoliberalismo de Menem. Ahora, su partido parece dejar a la intemperie a los sectores medios que supo representar.
La clase media no vive del relato ni de las “buenas vibras”. Tampoco alcanza con decir que importan las escuelas técnicas si se acompaña un modelo que pone en riesgo su financiamiento.
Todo no se puede, es momento de definiciones
La realidad económica impone límites: más de 26 mil pymes cerraron durante el gobierno de Milei; en 2026 podrían perderse hasta 500.000 empleos formales; la industria perdió más de 77.000 puestos; la morosidad crece entre jóvenes y familias; la Ley de Financiamiento Universitario sigue sin cumplirse y los jubilados continúan haciendo el esfuerzo que pide Caputo.
La sociedad pampeana merece representantes sinceros. La única consigna no puede ser “destronar al peronismo”. Es momento de que blanqueen su proyecto de provincia y digan a quiénes pretenden representar.