El arquitecto que desafió a Bustillo: la historia jamás contada del creador del Centro Cívico de Bariloche

La historia del arquitecto que diseñó el Centro Cívico de Bariloche y tuvo que esperar 50 años para ser reconocido. ¿Qué lo llevó a enfrentarse al poderoso Bustillo?

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El arquitecto que desafió a Bustillo: la historia jamás contada del creador del Centro Cívico de Bariloche
El arquitecto que desafió a Bustillo: la historia jamás contada del creador del Centro Cívico de Bariloche

La obra cumbre de Bariloche tiene un padre olvidado durante décadas. Su nombre: Ernesto de Estrada. Un hombre que, pese a firmar los 428 planos del proyecto, tuvo que esperar hasta los 81 años para recibir el primer reconocimiento público. Esta es la historia íntima de un empleado estatal que antepuso el paisaje a los negocios y desafió al poderoso Exequiel Bustillo.

El 17 de marzo de 1990, mientras Bariloche festejaba los 50 años del Centro Cívico, un anciano de 81 años bajaba de un auto acompañado por su hijo Gonzalo. Era Ernesto de Estrada, el arquitecto que diseñó esa U gigante de hormigón, madera y piedras del cerro Carbón que hoy enamora a turistas de todo el mundo. Pero esa mañana, pocos sabían quién era realmente.

Su hijo recuerda que su madre, Nelly Frías, le encargó una bolsita con remedios. "Guardalos, hasta que vuelva a Buenos Aires no voy a tomar ninguno", ordenó Ernesto. Temía que la medicación le nublara la mente. Y no estaba dispuesto a perderse ni un segundo de su gran momento.

El recibimiento que nunca esperó

Los vecinos, que habían visto su rostro en la tele gracias a un reportaje de Noemí Molinas, lo recibieron con chocolates, artesanías e invitaciones a comer. En la radio, cuando le consultaron por un puente que el municipio quería construir para acceder a un hotel, fue tajante: "Es una barbaridad, primero está el espacio público y después el privado".

Pero no todo fue miel. En el despacho del intendente Gagliardi, él y su hijo fueron ignorados. Solo José Mengolini, un ex trabajador de Parques Nacionales, los saludó. Y en el acto oficial, la escalera para subir al escenario ya había sido retirada. De Estrada, con la ayuda de voluntarios, trepó como pudo. Mengolini lo tomó del brazo y lo ubicó adelante, junto al jefe comunal, que no tuvo más remedio que saludarlo.

De París a Bariloche: el viaje que lo cambió todo

En 1933, Ernesto de Estrada era un joven arquitecto recién recibido en la UBA con una beca para estudiar urbanismo en La Sorbona. En París se hizo amigo de un tucumano y un uruguayo, y juntos planearon viajar a Alemania para conocer la Bauhaus. Pero un profesor les aconsejó algo distinto: "Mejor conozcan pueblos parecidos a los que tienen en sus países".

Consiguieron un viejo Ford T y durante dos años y medio recorrieron Bélgica, Francia e Italia resolviendo problemas urbanísticos. Esa experiencia, cargada de pintoresquismo, fue la semilla del concepto que aplicaría años después en el Centro Cívico.

El desafío de Parques Nacionales

De vuelta en Buenos Aires, en 1936, Ernesto no conseguía trabajo hasta que apareció Exequiel Bustillo, el hombre que soñaba con crear los primeros parques nacionales del país. Lo envió a Bariloche, una aldea de tres mil habitantes con apenas ocho hoteles. Tardó 72 horas en llegar y volvió entusiasmado. Se convirtió en el primer arquitecto y urbanista de Parques Nacionales.

Junto a Bustillo y a Miguel Ángel Césari, fogoneó una obra colosal. Bustillo, un abogado con contactos en la alta sociedad porteña, era capaz de cerrar con llave las puertas de la Cámara de Diputados para asegurar la votación de la Ley 12.103, la norma fundacional de las áreas protegidas.

A Ernesto le encargaron el palacio municipal, el correo, la aduana y la comisaría. Pero él fue más allá: propuso un único edificio de 5.800 metros cuadrados, con una plaza seca y materiales de la cordillera. Bustillo, al ver el boceto, lo llevó directamente a "La Nación", que lo publicó el 2 de noviembre de 1936. "A papá le dio mucha vergüenza, decía que no era un buen perspectivista", recuerda Gonzalo. El Centro Cívico se construyó en solo 17 meses.

El orgullo de ser empleado público

Cuando la viuda de Capraro le ofreció los terrenos de una manzana completa como regalo, Ernesto respondió: "Gracias señora, pero yo trabajo para el Estado, no puedo recibir regalos". A veces renegaba porque Parques atrasaba su sueldo de 1.500 pesos, pero jamás aceptó un peso de más.

Su convicción lo llevó a enfrentarse a Bustillo por el monumento a Roca. "Ahí no, la plaza es seca", dijo. Bustillo insistió. "Voy a mandar un informe por escrito", amenazó el arquitecto. "Mándelo, lo pongo igual", respondió el poderoso. El monumento se inauguró el 14 de enero de 1941, y hasta el hijo de Roca se quejó: "Lo hicieron viejo y vencido".

La polémica por la autoría

En 1980, el arquitecto Alejandro Bustillo (hermano de Exequiel) se atribuyó la autoría del Centro Cívico en una entrevista con la revista "Gente". Ernesto, que había firmado los 428 planos y tenía una placa con su nombre, respondió con una carta a "El Diario de Bariloche". La discusión escaló hasta que Bustillo lo humilló: "Usted no era ni más ni menos que un empleado público".

La respuesta de De Estrada se convirtió en un manifiesto: "Con el honor de servir al Estado; el orgullo de ser empleado público y de trabajar en Parques Nacionales". Césari lo confirmó como el autor del proyecto y definió a Bustillo como el mentor del estilo arquitectónico.

Una herencia inesperada

En los años 90, Gonzalo se radicó en Bariloche y abrazó la causa de Parques Nacionales. En el último viaje de su padre, mientras caminaban por el Cívico, Ernesto le habló de la herencia. Su hijo se sorprendió: sabía que no había nada para repartir. Pero el padre le dijo: "A vos te toca la Biblioteca, así que de acá en adelante tenés que ser el arquitecto de ellos para toda tu vida". Y se rió de su brillante idea.

Ernesto de Estrada murió sin ver el reconocimiento masivo que hoy merece. Pero su legado, el Centro Cívico, sigue ahí, desafiando al tiempo y al olvido.

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