El arzobispo de Salta lanzó una frase que dejó a Villarruel en el centro de la escena
Monseñor Cargnello habló ante miles de fieles y frente a Victoria Villarruel. La frase que eligió, en plena jornada del Milagro, apuntó sin nombrarlo al corazón del debate político.
En el corazón de la jornada central del Milagro 2026, monseñor Mario Antonio Cargnello pronunció una homilía con un mensaje que resonó mucho más allá de lo religioso. Ante miles de fieles y con la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, el arzobispo de Salta apuntó contra la violencia verbal, las divisiones y la mentira en la política y la economía. "La mentira corroe y destruye el vínculo entre las personas. Enferma la vida de las familias. Destruye la confianza. Corrompe y prostituye la economía y la política", sostuvo.
La reflexión fue pronunciada este martes 15 de septiembre, antes de la renovación del Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro. Cargnello puso el foco en la agresividad que atraviesa el debate público y lanzó una frase que tomó especial relevancia por la presencia de Villarruel: "recordemos que la agresión es signo de debilidad y no fortaleza, nuestra patria necesita una sociedad fuerte, sostenida por la fraternidad y el respeto".
Un llamado a frenar la escalada
El arzobispo advirtió sobre la naturalización de los ataques entre argentinos: "Hace muchas veces invivible la vida social, enfrenta a los hermanos y nos acostumbra a la difamación y a la calumnia como si fuera un deporte que nos va deshumanizando a pasos agigantados". En otro tramo, pidió una transformación personal para alcanzar la paz: "Sólo Dios puede entrar en nuestros corazones y convertirnos a la paz. Conviértenos, Señor, para que nos podamos convertir. Conviértenos a la paz. Danos tu paz".
Aunque Javier Milei no fue mencionado por Cargnello, el mensaje fue pronunciado frente a Villarruel y en un contexto político nacional atravesado por fuertes cruces. Por eso, la referencia a la agresión, la política y la necesidad de una sociedad fuerte adquiere una particular lectura en la jornada central del Milagro.
El planteo se vinculó directamente con el lema de este año: "Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla".