El arzobispo que espera al Papa dijo qué es lo único que no extraña de Río Gallegos
El arzobispo que espera al Papa en Buenos Aires habló de todo: la emoción, los nervios, los consejos de su mamá y ese detalle del Sur que no piensa extrañar. ¿Qué dijo sobre Río Gallegos?
Monseñor Jorge García Cuerva fue obispo de Río Gallegos y hoy, como arzobispo porteño, tiene la misión de recibir al papa León XIV en la Argentina. En una charla con La Opinión Austral, habló de la cuenta regresiva, de los nervios, de su mamá y de la Patagonia que dejó atrás.
Faltan menos de 50 días para que el pontífice pise suelo argentino. La visita está pautada del 8 al 11 de noviembre y recorrerá la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y la Basílica de Luján. La Iglesia presentó el lema oficial "Bienvenidos todos, vayan y anuncien" y la organización está en plena ebullición.
García Cuerva no ocultó su estado de ánimo: "Es una mezcla de sentimientos. Agradecido con Dios que me permita vivir esta oportunidad de recibir al Papa, no solo yo sino que lo recibimos como Iglesia argentina, pero indudablemente hay una cuota de nerviosismo y responsabilidad".
El vínculo con León XIV no es nuevo. "Ya lo conozco, trabajé con él en el Dicasterio para los Obispos cuando era prefecto, y después he tenido tres audiencias privadas con él; pero indudablemente verlo con los pies en la Argentina será muy fuerte y de mucha emoción", contó.
El arribo del Papa reaviva el recuerdo de la visita que Francisco nunca pudo hacer a su tierra. Consultado sobre eso, el arzobispo pidió evitar comparaciones: "Tenemos que tener cuidado de no creer que el papa León XIV viene a reemplazar la visita que no hizo Francisco". Y agregó: "El Papa es el sucesor del apóstol Pedro y seguramente todos vamos a tener en el corazón la presencia de Francisco, pero tenemos que descubrir a este Papa, que como decía el cardenal Rossi, va en la misma línea de reflexión, con otro estilo y personalidad".
En medio de la agenda intensa, su mamá aparece como sostén cotidiano. "Mi mamá me dice que descanse un poco más y que me cuide… que todavía faltan 50 días y que hay mucho trabajo, y que coma bien", relató entre risas. Y sumó: "Ella me ve como hijo… le está poniendo mucha garra junto como otros para la visita del Papa".
El recuerdo del Sur vuelve seguido. Sobre la Patagonia, fue directo: "Se extraña a la gente, lo que no extraño es el viento, pero mucho a la gente… Así que cuando algunos vienen a Buenos Aires o me encuentro con algunos por cuestiones de salud, me vienen a ver, así que nos encontramos en la Catedral".
También se refirió a su adaptación a la Capital: "Es una ciudad maravillosa y desafiante. Se vive la diversidad del país y lo vertiginoso que tienen las grandes urbes, y siempre hay algo que descubrir".
Por último, ante la consulta sobre su rol en este tiempo de revitalización eclesial, prefirió no personalizar: "Eso no lo debería decir yo, pero sí es verdad que tratamos de anunciar el Evangelio como nos decía el papa Francisco: con creatividad y audacia".
Así, entre la organización de la visita histórica y la nostalgia por Río Gallegos, García Cuerva se prepara para recibir al Papa sin olvidar las raíces que lo sostienen.